miércoles, 13 de enero de 2016

Cambios inesperados. Capítulo III



-Pril es un honor para mí darte la enhorabuena, pues acabas de terminar tus estudios como mago supremo. Es más estoy henchido de orgullo hacia ti, eres el primer alumno que tengo que llega a este puesto en solo cuatro años-. El maestro Holonidos estaba exultante de felicidad, además, sus cejas blancas y espesas parecían menos espesas y sus ojos mantenían un brillo especial por los logros de su alumno. – Sabes que ahora podrás vagar por el mundo sin necesidad de dar explicaciones a nadie, se te abrirán todas las puertas y las leyes locales y nacionales no tendrán efecto sobre ti, eso sí, también deberás saber que todos tus actos no solo repercutirán en tu nombre sino también repercutirán en la escuela, por ello he de decirte que pienses muy bien antes de actuar, pues si de algo me he dado cuenta y todos los maestros que te han enseñado, es que dentro de tu juventud se esconde una sabiduría que pocos con tu edad alcanzan pero también estas revolucionado por la edad, y eso en si puede ser un coctel explosivo-. Holonidos y Pril se abrazaron y se desearon suerte. El anillo de mago supremo de Pril ya estaba ligado a él y solo se lo quitaría cuando muriera.

Era media tarde cuando llego al coliseum tras haber dejado a su maestro, y aunque la escuela de magia y el coliseum estaban relativamente cerca, la ciudad estaba abarrotada debido a que  el emperador había realizado una visita al regente tras la llamada de este último. Y como era costumbre en el imperio, toda su corte había llegado a la ciudad con él, entre ellos Casrol y los nobles que hacía cuatro años habían mandado a Sargas perseguirlos y que habían dejado que la labor se enfriara poco a poco al ver que no daban con ellos y no creían que aparecieran en un tiempo. Además la situación había cambiado y ahora con el control del consejo tenían más confianza, por lo que sí aparecían de nuevo no les supondría un inconveniente.

Cuando Pril llego al coliseum se encontró con Jial. –Por fin llegas, creía que no llegarías a tiempo, sabes que tu hermano nos tiene que decir algo importante y además, creo que tendremos que salir rápido de aquí, Sargas está por la ciudad.- Pril asintió – Si lo sé, es más me encontré con él en la escuela, y doy gracias a que han pasado más de cuatro años, pues cuando me vio y oyó mi nombre no me reconoció, así que por ese lado tenemos suerte, parece que se han olvidado de nosotros-.

-Sí, he oído cosas desde que me uní al gremio, parece ser que nuestras familias siguen siendo neutrales y gracias a que nosotros desaparecimos han tenido una relativa calma, se puede decir que han pasado desapercibidas-. Jial que desde que llego a la ciudad había sido reclutado por los reguladores había llegado rápidamente a las cotas altas del gremio, aunque su apariencia de mojigato ocultaba su verdadera naturaleza, era un ávido recolector de todo tipo de chismes y gracias a su perspicacia y mentalidad heterodoxa, conseguía descifrar mensajes dentro de mensajes,  acertijos que parecían imposibles y cualquier código que se le resistirá a cualquier otro regulador. Por ello desde hacía dos años había sido enviado regularmente a misiones que se suponían imposibles de completar.
Mientras los dos hablaban, Lalon apareció por la puerta principal del coliseum. – Ey venir aquí os tengo reservados un par de asientos, parece sér que vamos a hacer algún tipo de espectáculo para el emperador en el evento de la graduación de los nuevos maestros.- Pril y Jial se acercaron a donde Lalon, pero antes de que entraran Lalon abrazo a su hermano gemelo mientras le susurraba algo al oído – Felicidades hermanito ya me he enterado de que ahora eres un mago supremo. Te ha costado más de lo que esperaba- En ese momento ambos hermanos abrazados se empezaron a reír y Jial que estaba apartado los miro enarcando una ceja.

-Lalon dice que me ha costado más de lo que se esperaba convertirme en mago supremo-. Jial puso los ojos en blanco y se unió a las risas, pero no si antes soltar una puya a Lalon- Pues no sé qué decir Pril, creo que el único de los tres que aún no es nadie es Lalon.- Entonces en ese momento los dos Pril y Jial se empezaron a destornillar de risa mientras que Lalon ponía un gesto enfurruñado y los instaba a que andarán hacia sus localidades en el coliseum.

Mientras se iba acomodando el público en sus respectivos asientos, los examinados iban pasando por los vestuarios para irse preparando mientras esperaban su turno de saltar a la arena para su examen. Los nervios estaban a flor de piel y el ambiente estaba tenso a más no poder. Los segundos parecían minutos y los minutos horas. Pero todo esto quedo hecho añicos cuando el primero de los examinados fue llamado.

La tensión aumento y los examinados fueron desquitándosela de diferentes maneras. Algunos practicaban lanzando sablazos al aire, otros oraban a sus dioses y así casi todos salvo Lalon, él cual aunque nervioso por dentro por fuera tenía un gran autocontrol y no dejaba que ningún síntoma de lo que sentía por dentro se trasluciera en su físico.

Los examinados fueron pasando uno por uno por las puertas que daban al coliseum, de los diez que ya habían sido examinados solo uno de ellos había pasado la prueba y había sido ascendido a águila dorada, que era el quinto rango del coliseum.

Este graduado no paso a los vestuarios o la enfermería como el resto, sino que se colocó en la grada donde los demás miembros de su rango estaban. Tras unos diez o quince aspirantes de los cuales solo tres más habían pasado el examen y el que mayor rango había sido un lobo blanco que era el rango siete, le tocaba el turno a Lalon.

Las pruebas de los veinticinco anteriores solo habían coincidido en dos, el resto había sido diferentes, por lo que Lalon se concentró e ignoro todo lo que le habían contado los participantes anteriores, y solo recurriría a esos conocimientos si la prueba le sonaba de la las historias de los demás.

Guiado por uno de los ayudantes de los jueces salió al coliseum y allí aguardo a que los jueces le explicaran lo que tenían preparado para él. Las pruebas del examen estaban acordadas con los maestros de cada examinado, por lo que la prueba se centraba en el nivel del examinado.

En este caso Lalon era de los pocos que se presentaban a un nivel muy por encima de los anteriores pues su nivel estaba casi a la altura de los dragones y eso sorprendió a los jueces pues solo había habido uno de los examinados en toda la historia que realizara aquella prueba en el primer examen y aún más importante, que acabara en las filas de los dragones.

La prueba que dictaminaron los jueces constaba de tres partes, la primera de las partes era sobre inteligencia, la segunda supervivencia y la última, combate. Las tres pruebas estaban relacionadas entre sí, pues la superación de una desencadenaba la siguiente y así hasta el final. La primera prueba consistía en descubrir la solución de un acertijo que los jueces consideraron que era de un nivel de inteligencia muy superior a la prueba, esta había sido consensuada con los reguladores, pues no querían que ningún examinado de ese año llegara a aprobar ese nivel, aunque los maestros decían que tenían el nivel, los jueces sabían que no era del todo cierto, pues los maestros de cada individuo obtenía prestigio y reputación contra mayor fueran los resultados de sus alumnos.

Todo lo que toca se pudre, pero a la vez esta podredumbre exhorta a vivir, solo uno cosa puede ser inmune a ese toque, pues está más allá de él, o eso se cree.

-¿Qué es lo que corrompe y lo que no puede ser corrompido?- Lalon no necesito mucho tiempo para saber la respuesta, pues de pequeño uno de sus tutores le había propuesto un acertijo similar.

-La muerte,  el tiempo y los dioses. Pues con la muerte todo cuerpo vivo se pudre y a la vez esta podredumbre puede ser el acicate para que nueva vida brote y el tiempo es el único que está más allá de la muerte pues se considera eterno, o eso se cree, ya que los dioses son más eternos que el tiempo, porque son ellos los que crearon el propio tiempo y fueron ellos los que lo dotaron de eternidad-.

Los jueces aunque asombrados por la contestación de Lalon no lo dejaron entrever.  – Correcto joven, las tres cosas son la respuesta al acertijo. Por ello ahora que sabes que la muerte es podredumbre, y los dioses y el tiempo eternos, pasemos  a la segunda prueba.

Esta consiste en que debes adentrarte en un territorio desconocido, oscuro y hostil. Este territorio será simulado por un encantamiento y todos los presentes podrán ver tus avances. La prueba termina de dos formas, que llegues al final de la prueba pasándola o que te equivoques en alguno de los avances. En ambos casos esta prueba no definirá tu suspenso en el examen, pues ambos finales desembocan en la última prueba, el asunto seria que la última prueba se presentaría de forma diferente según como se acabe la segunda-.

Lalon asintió a los jueces y dio la señal de que estaba preparado. La simulación mágica empezó a cobrar vida y tras unos segundos Lalon se encontraba en un pantano oscuro. Todo a su alrededor era muy real. El tacto de las plantas, el agua que mojaba sus botas, hasta el calor que hacía en un pantano de verdad se le antojaba exorbitado. Siempre había tenido respeto por la magia, es más su propio hermano era un mago y quisiera él o no había convivido con la magia durante toda su existencia.

Lalon espero a que los jueces dieran la señal para empezar pero antes, estos le dijeron que la prueba finalizaba en tres horas, y que en esas tres horas debía salir del pantano y buscar un valle entre las montañas.

Lalon asintió y comenzó con la prueba después de que los jueces dijeran que la prueba empezaba. Lalon rápidamente se dirigió al oeste, pues hacia allí se podía distinguir la silueta de las montañas y como él sabía, si tenía que encontrar un valle este tendría que estar en alguna montaña.

El camino cada vez se fue haciendo más duro, pues el calor más el barrizal y los insectos que lo atosigaban hacían que conforme daba un paso su destino se alejaba poco a poco. Pero de repente algo destello en su mente, algo que había aprendido en una de sus muchas aventuras y corredurías de niño, junto con su padre habían quedado en la misma situación hacía ya tiempo cuando era apenas un mocoso de diez años.

Un día de caza se perdieron en un bosque cuyo ambiente era muy parecido al pantano y en ese momento su padre le dijo que en aquellos ambientes tórridos y húmedos el sentido de la vista y el tacto podrían engañar a uno. Por ello, debía seguir su instinto diera igual lo que viera o sintiera físicamente.
Por ello cambio rumbo noroeste pues algo en su interior le indicaba que debía ir en aquella dirección. Camino y camino sin descanso  y cuando se quiso dar cuenta había llegado al linde del pantano. Allí vio el sendero que lo llevaría al valle donde tendría que afrontar la tercera y última prueba.

Tras llegar al valle, los jueces interrumpieron un momento la simulación para dar la explicación pertinente a la prueba. – Bien esta prueba consiste en que deberás luchar contra tu animal sagrado. Esto quiere decir que todo guerrero tiene un tótem afín a él, por ello y gracias a la magia tu espíritu animal se manifestara y tendrás que luchar contra él. Podrás elegir las armas y formas de lucha que prefieras,  la prueba acabara cuando uno de los dos se rinda al otro. ¿Queda claro? A esta prueba solo podrán asistir aquellos cuyo rango sea superior a águila imperial o mago supremo, el resto de espectadores se les aplicara un hechizo de ceguera y sordera. –

Tras un par de salmos cantados por los magos se ejecutó el hechizo de sordera y ceguera en  aquellos cuyo nivel era inferior. Tras esto se ejecutó el hechizo para que el espíritu sagrado de Lalon se manifestara. Tras aparecer el espíritu materializado en el coliseum, se produjeron gritos de exclamaciones y horror por igual entre aquellos que sí pudieron ver que estaba sucediendo.

Los examinadores pidieron una explicación a los invocadores y estos a su vez contestaron que el hechizo se había llevado a cabo correctamente y que si aquel ser había aparecido era porque es lo que Lalon tenía en su interior.

Lalon que había visto como su espíritu se materializaba de tal forma comprendía que eso era algo fuera de lo normal o por lo menos era algo poco usual, pues rara vez había aparecido en la historia del coliseum un estudiante con dicho espíritu. Después de que la conmoción general paso, Lalon se preparó para hacer frente a su espíritu pero algo le tenía intranquilo, y aunque sabía que era solo era una materialización de su propio espíritu, también tenía miedo de que no estuviera a la altura de tan grandioso espíritu.

Así que con el nerviosismo que había vuelto a reaparecer, hizo frente al dragón negro que tenía enfrente de él.  Los espectadores enmudecieron con el primer ataque. Lalon había puesto todo en él no había provocado nada en el dragón que tenía enfrente suyo.

Por lo que el ánimo ya decaído del joven guerrero decayó aún más, pues ya no solo era la primera embestida la que no resultaba, sino que también la segunda y la tercera y así hasta una veintena de veces, y el dragón cada vez que había atacado había herido en alguna parte del cuerpo a Lalon.

Ante esta perspectiva tan funesta, Lalon no sabía qué hacer, solo intentaba defenderse y  sabía que su examen había llegado al final y que estaba suspendido, por lo que solo esperaba no salir muy mal herido del examen como había pasado con otros alumnos. Aunque Lalon era de los que no se rendían fácilmente estaba a punto de dar por concluido el combate cuando una voz resonó en su mente.

La voz parecía venir de muy lejos, además su tono pausado y suave hizo que Lalon se relajara y dejara su mente en blanco.

-Saludos pequeño mortal, soy Ig’burahortian, y aunque los dragones ya no existimos debido a nuestros problemas con las demás razas, los dioses nos dieron a elegir entre la extinción total o la eterna reencarnación en aquellas razas a las cuales martirizamos en el plano terrenal. Y si esas reencarnaciones satisfacían a los dioses estos prometieron que podríamos volver a existir.- Lalon escuchaba en su mente parado enfrente del dragón mientras el público se empezaba a impacientar por la falta de actividad. –Debes hacer algo pues creo que si fallas yo fallo y entonces tendré que esperar a tu muerte y ver si hay suerte en mi siguiente reencarnación.-

-¿Y que es lo que pretendes que haga yo, ya has visto que no soy capaz de hacer un rasguño a tu cuerpo?- Ig’bur se quedó pensativo unos segundos. – Creo que puedo ayudarte, pero si lo hago habrá consecuencias, ¿estás dispuesto a ello?-

Lalon no puedo menos que aceptar ya que quería graduarse, y aunque fuera con un simple grado cinco y no ser el único de los tres que habían llegado a la ciudad y no graduarse en su especialidad.

-Lalon debes saber que una vez el proceso se haya completado no habrá vuelta atrás, por ello he de decirte que si lo llevamos a cabo los dioses concederán el deseo de mi raza de volver a vivir en el plano material y tú serás uno conmigo. Viviremos hasta que los dioses quieran o el mundo muera. Por ello he de estar seguro de que aceptaras, al principio (unos dos siglos o así), no tendrás cambios significativos, pero a partir de ese tiempo puede que los cambios físicos hagan aparición, pues como sabrás la estructura humana no está adecuada a la vida eterna-.

Lalon no se lo pensó mucho, su mente clara y su corazón sabían que algo raro estaba pasando y que un dragón que hacia milenios que habían dejado de existir por la incomprensión entre los humanos y ellos le hacían decir que sí, pero también por otro lado, su lado humano le prevenía que al vivir eternamente estaría solo y esa perspectiva era aterradora, pero algo había más, pues pareciera como si estuviera ansioso, porque conocía algo que en ese momento se le escondía en lo más recóndito de su mente.

-Está bien Ig’burahortian, seremos uno solo y nos haremos compañía el uno al otro eternamente.- Ig’burahortian en su forma materializada rugió como nunca lo había hecho, pues su más profundo deseo se había por fin cumplido tras siglos de reencarnaciones.

No hubo fuegos artificiales ni nada por el estilo, solo una pequeña aura que rodeo a Lalon. Esta aura corrió por las venas del joven y le dio capacidades que hasta ahora solo estaban latentes. Por un lado abrió su mente a un conocimiento que era más basto y amplio que el propio mundo, y por otro lado sus facultades arcanas afloraron de diferentes formas.

Estos cambios imperceptibles al ojo humano normal, sí que fueron percibidos por los magos supremos reunidos y por alguno de los maestros dragón de las gradas. Y estos fueron los que dieron aviso a los examinadores, aunque no fuera necesario hacerlo pues también ellos se percataron.

-Ahora somos dos entes en uno solo, por lo tanto todo lo que hagamos será en beneficio de ambos, pues aunque habitemos en un solo cuerpo somos dos entes independientes y por ende debemos llegar a consenso para actuar.- Lalon asintió de forma enérgica, o eso pensaba que hacía, pues ahora que eran dos y su cuerpo no solo no le pertenecía a él.

-Ahora lo primero que debemos hacer es pasar este examen ¿te parece Ig’bur?- Ig’bur rugió en señal de afirmación.

Y no paso ni un segundo que un haz de luz blanca negruzca salió de la mano de Lalon e impacto en la materialización de Ig’burahortian provocando que la materialización de este desapareciera.

viernes, 20 de noviembre de 2015

Los jokers. Epílogo.



-Señor creo que hemos terminado con lo que se nos encomendó, todos los reactivos han sido reunidos y mezclados, ahora podemos proceder con el montaje del dispositivo que hará lo que llevamos años esperando, el gen que hace despertar a los brujos sea exterminado de la faz de la tierra-.

El consejo que estaba al completo dio el visto bueno para que el dispositivo fuera ensamblado. Pero no paso ni cinco minutos desde que los miembros del consejo dieran el visto bueno a los laboratorios donde se realizaban las labores de montaje cuando estos sufrieron un ataque en toda regla.


Los rebeldes habían invadido en pocos minutos las instalaciones y habían tomado el control. Entre las tropas rebeldes que llevaban más de tres siglos asediando al consejo y suprimiendo metódicamente todos sus pasos se encontraban los brujos, que desde que Rof había despertado empezaron a aparecer en distintos años y distintos lugares en los que si no era Rof era Max los recogían y los llevaban más allá del lugar donde solo los locos tenían la suficiente valentía para adentrarse, pues después de eso no se los volvía a ver.


El consejo había reinstaurando de nuevo a los Gefjon indultándolos y dándoles poderes más allá de lo que ellos jama pudieran imaginar, pues eran la única fuerza de ataque que antaño había acabado con los brujos.

Pero si había algo que los Gefjon no sabían y aprendieron rápido, era que en aquella época los brujos habían sido pillados con los pantalones bajados, pero ahora era una época muy distinta, los brujos habían sido alertados de antemano y con solo una fuerza de dos individuos al principio habían ido descubriendo que esos dos individuos no podían ser humanos y que tenían los poderes y la inteligencia de los dioses.

Ante estos nuevos hechos que ponían trabas  a la labor de la erradicación de aquellos que despertaban como brujos, los Gefjon empezaron a emplear técnicas más barriobajeras y mundanas para evitar estos despertares, cosa que como hasta ese momento no habían conseguido, provocando que los brujos que se despertaban fueran perseguidos y estos grabaran a fuego quienes les habían perseguido, provocando que una fuerza de dos individuos en diez años fuera de cincuenta, en cincuenta de un centenar y  en un siglo de medio millar, y que en los tres siglos que habían pasado esta fuerza contara con un millar de individuos.

Aun los Gefjon y el consejo los superaban en proporción de diez a uno, pero los brujos con forme iban pasando los siglos eran mucho más poderosos, como si la naturaleza les diera este extra para enfrentarse a sus adversarios y que las cosas tomaran otros derroteros, y con ello se llegase al equilibrio.

Pero si algo sabían los brujos era que si eran un millar de individuos, estos tenían la ventaja de longevidad. La vida del más joven de ellos se remontaba a dos siglos y la del más viejo a casi un milenio como era el caso de Max, que junto con su sobrino Rof, eran los artífices de los cambios que poco a poco se iban realizando en los clanes y que habían separado a los tres clanes principales en pequeños clanes que apoyaban a los brujos para conseguir una libertad que con el consejo solo era un espejismo o en clanes que apoyaban al consejo porque sabían que el poder aún estaba en sus manos y que si estos ganaban tendrían la carta del triunfo y el poder en sus manos.

Pero según iban las cosas solo había incertidumbre en ambos bandos y solo algo que más adelante pasaría provocaría que la guerra de los mil acabara y la historia se volviera a repetir, pero de distinta a forma.

miércoles, 26 de agosto de 2015

Cambios inesperados. Capítulo II



-Todo comenzó hace un mes, -empezó Lalon- El emperador dio el visto bueno a una ley que los nobles como el barón Casrol deseaban desde hacía varias décadas. Otras familias nobles entre las que se incluyen las nuestras se mantuvieron neutrales en la decisión pues ellas no cambiarían la forma en la que hacían las cosas por lo que si esa ley se implementara, ellos no la usarían, esto provoco que los partidarios de la ley y los detractores empezaran una guerra fría para llevar a cabo sus objetivos.

Varias familias nobles detractoras sufrieron ciertos “accidentes”, - Lalon dejo ahora hablar a  Jial.- Mi padre sufrió uno de esos “accidentes” pues él era uno de los detractores, es más se podría decir que era el que con más fervor defendía que esa ley no podía aceptarse. Tras ese accidente mi padre murió en los días posteriores-.

Jial hizo una pausa pues aun tenia reciente la muerte de su padre, y la emoción de recordarlo se le atraganto en la garganta. Tomo un poco de aire, se calmó y continúo. – Tras eso mi hermano mayor heredo y se convirtió en el cabeza de familia. Tras ver lo que paso con nuestro padre, Joal se mantuvo en un segundo plano, pues ahora tenía una responsabilidad para con su casa y su familia, por ello no podía dejar que sus sentimientos de venganza le guiaran. Pero hubo un detonante que hizo que mi hermano provocara la ira de los defensores de la ley, y ello provoco que hubiera una guerra entre nuestra casa y las casas que defendía la ley.

Al principio los detractores se unieron a la causa de mi hermano y fueron ganando terreno, hasta que cayeron en la trampa que el barón Casrol y su mago Sargas les tendieron. Pues en una escaramuza llevada a cabo hace una semana uno de los hermanos del emperador perdió la vida bajo el acero de uno de los defensores de mi casa. Esto llego a oídos del emperador y movilizo sus tropas. La consecuencia fue que las casa detractoras cayeron dos días después y con ello el único impedimento de que la ley fuera aprobada por el emperador.

Como mi hermano fue capturado nuestra casa fue desintegrada y nuestros títulos retirados, así que mi madre y hermanas se refugiaron en casa de uno de sus hermanos pues serían bien acogidas pero yo que era el único varón y siguiente en la línea de sucesión fui despojado de mi derecho y me refugie en casa de Lalon y Pril. Sus padres y hermano mayor me acogieron sin reparos, pues nuestras familias llevan la misma sangre aunque hace tiempo sus caminos se separaron. Esto provocó la ira de los defensores de la ley, pues veían en la casa de Lalon y Pril la mayor amenaza, pues eran familia del emperador. Así que conspiraron y asesinaron a un tío de Pril y Lalon, su padre que sabía que había sido a consecuencia de mi acogida, nos mandó fuera de allí en una maniobra de despiste y para salvarnos diciendo que habíamos sido llevados a Carteleis un país donde van los nobles del imperio a aprender disciplina y entrenamiento militar. De esa forma su casa volvía a la neutralidad y el emperador podría juzgar a la casa que había enviado al asesino de su familiar sin ninguna consecuencia política-.

Los duendes del bosque estaban atentos y en tensión pues la historia les había atrapado desde el inicio, ya fuera por la buena narrativa de los jóvenes, o por sus voces barítonas que atrapaban la atención del espectador, pero los duendes reaccionaban de una forma u otra según la entonación que el narrador les daba, así había a veces caras de tensión, otras de frustración y otras de expectación.

-Pero todo el mundo sabía que el mandarnos a Carteleis era una simple tetra para salvarnos la vida, por eso mientras estábamos en camino, Sargas el mago de barón Casrol nos tendió una emboscada a unos cuantos kilómetros de aquí, en el camino que lleva al pueblo de Loters, donde teníamos que parar para pasar la noche.

La emboscada no resulto como había previsto Sargas, pues gracias a Pril que también practica el arte de la hechicería conseguimos detectar las trampas que Sargas había puesto y escapar hacia el bosque donde nos adentramos a pasar la noche y el resto ya los sabéis-.

Jial termino de hablar y el bosque al igual que todos los presentes quedo en silencio por unos instantes. Después de digerir toda la historia de los tres jóvenes los duendes los dejaron solos durante horas, aunque los tres jóvenes aun sentían la presencia de los duendes.

Tras un par de horas en las que los tres jóvenes habían hablado entre ellos, y habían teorizado sobre las posibles repercusiones que les podían caer por haber entrado en el bosque sin el permiso de los duendes, llegaron estos como se habían ido en silencio y con sus rostros calmos y serenos.

-Hemos discutido largo y tendido el asunto. Nosotros somos duendes del bosque y como tal no queremos interferir en asuntos de seres altos, pues al igual que nosotros no queremos que los seres altos interfieran en nuestros asuntos, por ese mismo motivo han pasado tantas lunas sin que los seres altos aparecieran por aquí, y solo los más ancianos de nosotros recuerdan la última vez que los duendes del bosque tratamos con seres altos. Es hoy un día especial pues los seres altos han entrado en nuestros dominós, en la antigüedad eso no era delito pero ahora si, por ello no nos queda más remedio que aplicar la ley del bosque-.

Lalon que iba a interrumpir al portavoz de los duendes fue detenido con un gesto de este. – No te precipites joven ser alto, pues aún no hemos acabado de hablar, y como a vosotros nos gusta que nos escuchen hasta el final-. Lalon y sus compañeros asintieron.

-Pero hay un pequeño asunto que no debemos pasar por alto, pues los seres altos no conocen la ley del bosque y por lo tanto tampoco conocían la prohibición, además de que estaban escapando para salvar la vida. Con todo ahora en el mortero podemos mezclar y obtener una solución al asunto. Los duendes hemos decido dejaros vivir, para ello os acompañaremos a la linde opuesta por la que entrasteis, pues aunque parezca grande el bosque por fuera, no lo es, pues es la magia que lo protege la que hace que los seres altos y otras criaturas que no tengan una afinidad con esta se confundan-.

Lalon, Pril y Jial sonrieron aliviados pues habían superado otra prueba en su largo camino para demostrar al emperador que se había dejado engatusar por quienes solo querían hacerle mal, pero para ello tendrían que recorrer un largo viaje.

- Gracias… -En ese momento se dieron cuenta de que no conocían el nombre de su interlocutor- Podéis llamarme Gyo, pues el nombre que me dieron mis padres no es posible que vuestra lengua lo consiga reproducir-.

Todos los duendes del bosque se dispersaron, pues la reunión había acabado y Gyo junto con Tyl y Bon serían los que se encargarían de guiar, acompañar y despedir a Lalon, Pril  Jial.

El camino no fue muy largo, los duendes se conocían muy bien todos los caminos del bosque, y la magia que impregnaba a este no les afectaba pues eran ellos los señores del bosque. Mientras caminaban Gyo les conto como poco a poco los duendes habían dejado de socializar con los seres altos, debido a que ellos vivían más años, e incluso el más viejo como dijo Gyo podía alcanzar el milenio.

-Pues sí, cada vez que nos juntábamos con los seres altos, todo lo relacionado con ellos había cambiado. Los seres altos que conocíamos hacía décadas que habían muerto y sus nietos ya estaban en la edad adulta según sus cánones y no nos reconocían, por ello poco a poco nos fuimos encerrando aquí en nuestro bosque ya que los cambios nos saturaban hasta extremos que palidecíamos de enfermedades del alma-.

Los tres humanos escuchaban atentos a la historia de Gyo con avidez para aprender y conocer la historia de los duendes. –Y poco a poco los siglos fueron pasando y nos fuimos alejando del mundo del exterior, y rara vez por no decir que un día de cada cien o doscientos años nos encontramos con seres altos-.

La tarde fue transcurriendo poco a poco y el camino de Lalon, Pri y Jial llegaba a su fin. Antes de que el sol se ocultara del todo los seis caminantes llegaron a la linde sur del bosque. Gyo, Tyl y Bon hicieron un alto y decidieron que como estaban tan cerca la noche, era mejor parar y acampar allí, así descansarían todo y a la mañana con los primeros rayos de sol se pondrían en camino, cada uno para su destino.

La primara parte de la noche paso rápido, la cena acompañada de relatos populares humanos junto con alguna cancioncilla duende la amenizaron y pronto llego la hora de acostarse. La temperatura era agradable dentro del bosque, gracias a la magia que lo protegía, que junto con el mullido suelo hacían que dormir al raso fuera un lujo en vez de una desventaja.

Gyo, Tyl y Bon se despertaron antes de que el solo saliera. El bosque aún estaba en penumbras pero como era costumbre en los duendes, siempre despertaban antes del amanecer, como previendo que el sol estaba a punto de salir y que debían estar antes despiertos para dale la bienvenida. Pril, Lalon y Jial, tardaron un poco más y solo cuando el primer rayo de sol traspaso la cúpula verde que formaban las copas de los arboles llego a su zona despertaron.

Tras una hora en la que desayunaron y se asearon un poco, se despidieron y cada uno toma su camino, los duendes regresaron a las profundidades del bosque deseando buena suerte y buen camino a los humanos y los humanos en dirección a Carteleis.

El camino esta vez fue más seguro, y en tres días en los que solo hicieron un alto para comer, y dormir,  llegaron a la ciudad donde permanecerían ocultos durante cuatro años.