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sábado, 17 de febrero de 2018

El resurgir. Capitulo IV



Las semanas pasaban y cada vez que Fiord llamaba a Holos este solo podía desear que el suplicio se acabara pronto. Cosa que no tardaría mucho, pues solo quedaban unos días para que la nueva asamblea se pusiera en marcha según había ordenado Cthos.

En las semanas que Fiord había estado estudiando a Holos, no se había descubierto gran cosa, salvo lo que todo el mundo sabía. Físicamente un eterno era igual que un ser humano normal, ¿entonces qué era lo que los hacia tan especiales? La respuesta no llego hasta la noche anterior a la reunión de la asamblea de nobles y del rey Cthos. 

Aunque la respuesta llego de manos de otra persona que no era Fiord. Fiord solo se había centrado en la biología visible del espécimen por ello no vio lo que la hermana mayor de Holos descubrió mientras ayudaba a Fiord. 

La sangre era la respuesta a la pregunta. La sangre de Holos, era diferente a la de sus hermanas como esta pudo comprobar. La sangre de las personas de Kalen se podía dividir en tres grandes grupos, las personas cuya sangre era mezcla de los dakones y otros pueblos más allá de las fronteras del antiguo imperio dakon, otro grupo en la que la sangre pertenecía directamente a la gente del imperio y una que procedía de una rama más antigua del imperio y que se podría decir que eran los primeros hombres en Kalen.

Esta última sangre era rara en Kalen y se dicía que solo se daba una vez de cada cien o doscientos años. Esta sangre solo se daba en aquellos cuyos antepasados tenían este tipo de sangre y en ese momento Cthos y Reas lo tenían por partes iguales, y gracias al azar Holos tenía la sangre de los antiguos.

Esto provocó una chispa en los ojos de Fiord, cosa que era muy habitual debido a que era síntoma de que había recordado algo que hacía tiempo había leído o escuchado. Rápidamente se dirigió a su zona de estudio y saco un gran volumen de genealogías. Empezó a pasar hojas hasta que llego a una parte del libro que mostraba un árbol genealógico que se remontaba durante decenios.

-Bien según este libro, los antiguos fueron los primeros en pisar Kalen. Las diferentes religiones y filosofías e investigaciones citan que los antiguos fueron traídos por los dioses gracias a su fervor por ellos y que tras dejar su antiguo mundo el cual fue destruido por el mal, los dioses los dejaron en un nuevo mundo en el que poder vivir. Todos dicen que los antiguos eran todos adoradores de los dioses y que al enfrentase a un peligro catastrófico los dioses les otorgaban poder para poder superar dicho peligro. Pero que conforme los descendientes de los antiguos fueron desperdigándose por todo el nuevo mundo, solo unos pocos eran aun bendecidos por los dioses, y el resto fue perdiendo su favor hasta los días de hoy.

Esto quiere decir que Holos es un descendiente puro de los antiguos, y como tal, su sangre ha permitido que los dioses lo favorezcan con su favor. Esto quiere decir que de cada cien nacimientos en tierras donde antiguamente se había asentado los antiguos y donde se creó el imperio blanco, cinco eran descendientes directos de los antiguos, por lo que el cinco por ciento de la población eran descendientes de los antiguos, y por eso los eternos eran tan escasos. Por lo que Bos y Jiun, tus amigos también son descendientes directos de los antiguos.- 

La revelación de Fiord no es que supusiera mucha sorpresa entre Holos y Treas, pues ambos sabían que su padre y su madre provenían de una larga saga de reyes y reinas. El problema ahora era averiguar era porque Holos había sido capaz de rechazar la influencia de los dioses y los otros eternos no.

-Bueno pues ya sabiendo esto debemos centrarnos en tu invulnerabilidad ante la influencia de los dioses -. – Es sencillo de descubrir, una vez hube entrado en el horizonte enclaustrado cierta parte de mi mente se protegió a sí misma y no hizo caso a los preceptos que se nos inculcaban. Se podría decir que un instinto primitivo hizo que mi mente sospechara de algo, y por ello se refugió en mostrando los síntomas de que había sucumbido. Días después descubriría que no fue cosa biológica o de educación, sino simplemente de carácter, pues mi carácter como podrá decirte mi hermana siempre ha sido un tanto liberal y salvaje, pues nunca hacia lo que debía y siempre elegía mis propias batallas por decirlo de algún modo-.

Fiord se quedó pensativo ante los hechos que habían descubierto ese día. –Bien es una explicación lógica y valida, pues como es sabido siempre aquellos cuya docilidad brilla por su ausencia, son los que más problemas provocan en una sociedad ordenada. Pero sería bueno si pudiéramos averiguar cuantos como tú han pasado la prueba y no han sido cambiados-.

Holos pensó por un instante y rápido respondió. – Ninguno está vivo. Cuando estábamos con la preparación de la prueba ciertos instructores hablaban de que de no salir bien la prueba, los sujetos debían ser desechados. Por lo que o ninguno ha pasado por lo que yo, o simplemente no lo han descubierto y ha fingido, o los han desechado. Yo me decanto por la ultima, pues fue muy difícil engañarlos, y solo pasados unos días me di cuenta de la gravedad de mi situación, pues al principio veía las cosas como si no fuera yo mismo, sino que algo o alguien controlaba mi cuerpo, y solo cuando los efectos del horizonte enclaustrado habían pasado, puede tomar control y ver realmente las dos soluciones que tenía ante mí, fingir, cosa que cada vez se me hacía más duro, pues las misiones eran más sanguinarias, o escapar, cosa que hice hace poco más de dos meses.-

Pasados unos minutos, Fiord ya podía hacerse un idea clara o eso creía él, y en ese mismo momento se puso a ordenar todos los hechos desde el principio al final más lo elementos extra que habían descubierto. Holos y Treas le dejaron solo y se fueron a descansar.

A la mañana siguiente fueron convocados todos a las sala del consejo donde se celebraría la reunión. El único punto a tratar era el tema de los eternos, pues el resto de temas habían sido subsanados durante el mes de espera y los nobles habían salido bien parados, pues todo los eventos de administración de sus feudos habían ido mejor de lo que esperaba el rey Cthos.

-Bien como único punto del día, demos paso a Fiord du Laxinon para que explique sus conclusiones y hallazgos, y una vez expuestos decidiremos como actuar si es que debemos actuar-.

Fiord se levantó con un montón de papeles en sus manos. Y empezó a explicar los descubrimientos que hicieran la anterior noche. - Lores, majestad, los hechos que hemos descubierto darán un vuelco a lo que entendemos por genealogías pues a partir de este momento ese término será usado para describir como los Taraseos han puesto a su favor a los dioses y a nuestros ancestros.

Lo primero que debo decir es que los inmortales son los descendientes directos de los antiguos, pero no como todos nosotros, sino más intrincadamente pues su sangre es la misma que la que corría por las venas de hace milenios-.

Las protestas entre los nobles en la sale aumentaron y todas se lanzaron al orador. - Como dices tal blasfemia, todos aquí tenemos la sangre de los antiguos, mi casa se remonta a casi los inicios del imperio blanco- - Y la mía también, es mas todos los presentes salvo unos pocos tenemos una genealogía que se remonta un milenio-.- Y no pongo en duda tal echo caballeros, solo expongo que vuestra sangre no es la misma sangre que ahora mismo lleva el príncipe Holos, o que llevan Jin o Bos, simplemente porque esa sangre solo se da en uno de cada cinco personas.- con esta palabras Fiord intento disuadir a los exaltados nobles. - Es más, nadie aquí está poniendo en duda sus orígenes, solo estoy exponiendo unos hechos descubiertos en el último mes.

Si me permiten que continué con la exposición se aclararan todas las dudas que puedan albergar. -Fiord espero unos minutos a que los nobles se relajaran, y espero a que el rey Cthos se pronunciara o dejará continuar. Tras esos minutos con un ademan de cabeza el rey insto a Fiord a continuar con su explicación.

-Bien como hemos dicho el factor de que las personas se conviertan en inmortales es la sangre, pero no cualquier sangre, sino la sangre que corría por las venas de los antiguos, la cual solo se da en uno de cada cinco personas o lo que es lo mismo, solo un cinco por cierto de la población actual la posee, y viendo la proporción de inmortales que tiene el imperio taraseo, creo que solo un uno por ciento de la población está libre de ellos.

Si entramos en más detalle, podemos decir que este tipo de sangre se da debido a dos factores: el primero es ser descendiente de una larga estirpe que pueda remontarse a los primeros años del imperio blanco, segundo factor el azar.

Como he dicho, el príncipe Holos desciende de una larga estirpe que se remonta al imperio blanco, es más el rey Cthos es nieto de Thalos I y la reina Rasa es descendientes de una hermana de Latos II.
La pregunta que todos os estáis ahora mismo formulando tiene fácil contestación, no, Treas y Reas no tienen la misma sangre que Holos, por el simple hecho de que no tuvieron la suerte necesaria.
Ahora centrémonos en la parte menos física, y vayamos a la parte metafísica, teológica, mágica, como sus señorías quieran llamarlo. 

Según las crónicas que hemos consultado, hemos identificado que los antiguos fueron traídos por los dioses a esta nueva tierra debido a su exterminio en la que anteriormente estaban establecidos. Esto fue así debido a que estos tenían una comunión extraordinaria con los dioses. Y toda su vida estaba orientada a satisfacer a sus protectores.

Debido a esto esa relación íntima, que ayudo en gran medida a que, algunos de ellos consiguieran poderes gracias al descubrimiento de las fórmulas mágicas que solo unos pocos privilegiados con capaces de comprender y llevar a cabo-. En ese momento Cthos detuvo a Fiord un momento. -Señor du Laxinon, ¿está diciendo que fueron los magos los que crearon a los inmortales? - Fiord asintió. - ¿Cómo es posible eso? Es más, ¿qué formulas son capaces de eso, pues las que yo conoz….- En ese momento Fiord lo comprendió todo, se había dado la causa y el efecto, había descubierto porque Holos era el único inmortal que había sido capaz de mantener intactos sus recuerdos y voluntad.

-Damas y caballeros creo que es menester que el príncipe Holos se una a la reunión inmediatamente, ¿da su beneplácito majestad?

El rey hizo llamar a Holos para que se uniera a la asamblea y eso sería el inicio de la resurrección del imperio blanco.

viernes, 4 de marzo de 2016

El resurgir. Capítulo III



Aún faltaban varios días para la asamblea y Holos estaba deseando que llegara ya y así despejar todo aquel entuerto en el que se había metido. Su hermana Treas hacía ya varios días que había regresado y esta vez no venía sola, sino que se trajo a su superiora con ella para que asistiera a la asamblea.

Ambas mujeres no paraban de hacerle pruebas y más pruebas y solo lo dejaban en paz cuando Rasa los interrumpía por mandato de su padre cuando requería la presencia de Holos para saludar a los aliados que poco a poco iban llegando.

-Pero madre no ves que esto es más importante que ir a ver a esos viejos decrépitos que solo le besan el trasero a padre.- Rasa arqueo ambas cejas en señal de estupefacción, pues solo había oído hablar a su primogénita de esa manera una vez, y fue cuando se le ordeno como sacerdotisa.

-Hija tu padre es el rey y como tal tu eres su súbdita, después, él es tu padre y como tal tu eres su hija, por lo tanto en este sentido el siempre tendrá las de ganar, él ordena y nosotros debemos obedecer. Es mas ¿qué prefieres que tus investigaciones y las de la madre superiora continúen o que tu padre haga oídos a las quejas de tu hermano? – Hija, tu madre tiene razón, hay momentos y momentos, y este es un momento de descanso, reflexión y de poner en orden y documentar debidamente nuestros descubrimientos. Cuando tu hermano vuelva continuaremos con lo que estábamos haciendo y mientras está ausente  podremos centrarnos en los siguientes pasos y estudiar nuestros descubrimientos para saber que pasas hemos dado y cuales debemos dar en un futuro. Porque si no voy a empezar a pensar que debes volver a aprender las lecciones que deberían haber sido ya aprendidas-.

Al tener que enfrentarse a ambas mujeres que la superaban en años, experiencia y sabiduría, Treas supo recular y hacer caso de las palabras de ambas. – Por cierto, mañana llega tu hermana con un compañero de la universidad que dice que tiene varios escritos sobre los eternos, aunque no han salido de la biblioteca de esta y solo hay una copia. Como me dijo tu hermana que se llamaba… - Ras se puso el dedo en los labios y alzo los ojos hacia el techo intentando recordar el nombre sin conseguirlo, pero de repente le vino a la mente- Ahh si, Fiord du Laxinon.

Ambas sacerdotisas se quedaron mirando con ojos desorbitados a Rasa la cual se acongojo un poco.  La visión en ese momento de Rasa era muy parecida a la que tiene alguien que está en medio de dos leonas y su cena. – ¿Que pasa? Me estáis asustando-. – ¿Madre estas segura que ese es el nombre que te dijo Reeas?- Rasa asintió con decisión.

-Maldita seas Reeas, que calladito te lo tenías- La madre superiora en ese momento le dio un pescozón a Treas por su indisciplina. – No se preocupe majestad, estamos bien, solo que el maestro du Laxinon es uno de los mejores especialistas en historia, geografía, mitología, filosofía, y anatomía de nuestro tiempo  y en nuestra orden tenemos todas sus obras impresas pues es una fuente inagotable de conocimiento que nos hace preguntarnos qué es esto o aquello y como seguir mejorando esto o aquello-.

Rasa asintio a la explicación de la madre superiora. – Entonces por lo que dice Madre,  ¿podría ofrecernos un rayo de luz en nuestra oscura andanada no?- La madre superiora asintió. – Bien pues cuando Reeas traiga a su amigo hablaremos del asunto  mientras tanto Treas asiste a la madre superiora y complácela en todo lo que diga, es nuestra invitada como todos los lores y ladys que están llegando para la asamblea-.

A media tarde el castillo estaba lleno de todos los allegados a la familia, ya fueran familiares lejanos, amigos y aliados. Solo falta Reeas por llegar, pero eso no era motivo por el cual  la asamblea tuviera que esperar y aunque su invitado era de un gran valor, ya que podría dar un nuevo enfoque sobre los inmortales, también Cthos y Rasa sabían que desairar a algunos de los nobles allí presentes con la espera podría ser más peligroso aun. Por ello Cthos esa misma noche en la cena de bienvenida anuncio que la asamblea tendría lugar dentro de dos días y así los viajeros que más se habían demorado en llegar tendrían un par de días más y los que estaban ya allí podrían  descansar del viaje. Aunque ya que estaban allí, en esos dos días de margen que faltaba para la reunión se fueron celebrando pequeños consejos para ponerse al día con los asuntos cotidianos, haciendo los pertinentes descansos para  cenas y comidas en honor a los invitados.

Holos estuvo muy ocupado con los invitados, su deber estaba en atender a uno o a otro según le fueran solicitando sus servicios. Su padre así se lo había dicho desde el comienzo, pues en el futuro cuando él no estuviera sería Holos gobernaría aquella tierra y debía saber quién era cada uno. Mientras tanto el día de la asamblea llego. Como siempre se celebró en el gran salón del trono donde se colocaron mesas y sillas formando una U para que todos los asistentes tuvieran a la vista a cada uno de los participantes.

El rey Cthos dio el pistoletazo de salida para que comenzara la asamblea. – Buenos días mis queridos invitados. Otra vez estamos aquí reunidos todos y he de alegrarme pues no todos los días uno viejo como yo tiene la oportunidad de ver y hablar con sus amigos. Es más me alegra que esta vez no falte ninguno aquí, los temas a tratar son varios y de importancia capital.-

-El placer es nuestro viejo amigo, pues como bien dices, es bueno reunirse de vez en cuando para chismorrear y ver cómo les va a tus amigos, además es importante saber qué es lo que se cuece por otras regiones-. Todos en la sala asintieron con una cabezada de aprobación a las palabras del rey Cthos y el marques Makiand.

-Bueno dejemos un momento  de lado los chismorreos y atendamos primero a lo que me ha hecho convocaros aquí. Como sabéis mi hijo Holos hace unos años marcho y recorrió mundo. Hace pocos días regreso de su viaje con noticias sobre el imperio Taraseo. Pero para que todos estemos al corriente dejemos que mi hijo exponga las noticias que nos trae-.

Holos explico a los presentes los hechos acaecidos durante su estancia con los taraseos y más concretamente con los eternos y como había cambiado realizando una prueba y así darles veracidad. Tras toda la explicación de los acontecimientos la sala se quedó en silencio.

El silencio fue roto por la llegada de Fiord du Laxinon, que aunque habían dado dos días más de margen había llegado tarde. – Siento la interrupción caballeros pero no me ha sido posible llegar antes.- El rey Cthos lo invito a que ocupara el asiento que le habían reservado.

-Señor Laxinon le haré un resumen de lo que ha explicado mi hijo para que no se quede rezagado.- Pero Fiord rechazo amablemente el ofrecimiento del rey. – No es necesario majestad  ya estoy al corriente, pues una de las infantas me envío todo lo relacionado con lo que le ha sucedido a su hijo más lo acontecimientos acaecidos en el imperio.- El rey asintió.

-Entonces sigamos con la asamblea.- Los nobles y el rey permanecieron un momento en silencio hasta que el duque Drend tomo la palabra. – Señores sabemos lo que sabemos, siento ser tan rudo majestad, pero su tío abuelo lo hizo mucho peor de lo que lo está haciendo el emperador de Taraseo o por lo menos en mis continuos viajes a los territorios donde gobierna, la gente no muestra señales de descontento, también es verdad que no da muestras de lo contrario. Mi opinión es que dejemos que el asunto siga su curso y observemos cómo evoluciona, además como bien ha dicho vuestro hijo, a él solo lo puede herir otro de los suyos, por lo que por el momento tenemos a favor nuestro un eterno que puede sacarnos de los atolladeros si al imperio le da por enviar tropas para conquistarnos.- En ese preciso momento intervino Holos- tenéis razón duque, pero también está el asunto que ningún eterno ha dejado a sus compañeros antes debido a lo que os he explicado en cuanto a que al ser sometidos a las pruebas de los dioses pierden toda noción de sí mismos  y en su mente y voluntad solo acatan la obediencia. No sé qué paso conmigo, pues yo también tuve ese objetivo durante un periodo corto, pero algo me hizo abrir la cortina que separa ambas realidades, por llamarlo de algún modo.-

Fiord se puso de pie en ese mismo instante.- Príncipe Holos, acaba de llegar al punto de la cuestión, y creo que es menester que estudiemos ese hecho con detenimiento. El asunto es ¿porque a ti se te permitió abrir esa cortina como la llamas y a los demás no? En mi opinión tenemos que estudiar la disyuntiva que nos plantea esa salida de la regla, pues creo que los dioses no son tan majaderos y alocados para permitir que alguien que está bajo su dominio se escape con los dones que ellos le han otorgado. En resumen, me gustaría estudiar qué es lo que os hace a vos tan diferente de los demás eternos. Y creo que si damos con esa respuesta daremos con la solución a lo que se plantea hoy aquí. Si conseguimos resolver el acertijo que se nos plantea  podremos reproducirlo en los demás eternos, y al producirse eso, los demás no tendrán que obedecer y por lo tanto el imperio perderá a su as en la manga.

Holos miro a Fiord un instante y después se sentó. Sin embargo las preguntas, afirmaciones y hechos que había expuesto Fiord dejaron al joven algo ido en sus pensamientos. – Bueno, entonces lo único que debemos de hacer por el momento es esperar y ver como evoluciona el estudio del que ha hablado el erudito aquí presente. Por lo que si no hay más asuntos que atender deberíamos terminar con la asamblea y posponerla hasta que Fiord du Laxinon realice su estudio, ¿no está de acuerdo majestad?-

El rey Cthos asintió con la cabeza, pero antes de que todos determinaran por el gesto de que se podían marchar, el rey les confirmo lo contrario.  –Señor Laxinon, tiene un ciclo lunar para averiguar todo lo que quiera, pasado ese tiempo nos volveremos a reunir y como muchos de vosotros tardareis el doble en venir de nuevo, todos quedareis invitados a permanecer aquí como mis invitados y así poder ponerme al día con los asuntos que os competen.- Los nobles presentes asintieron con desgana, pues permanecer un poco menos de un mes tratando asuntos de estado con el rey no se les antojaba agradable, pues todas las veces que eso sucedían acababan hastiados de decretos, impuestos, recaudaciones e informaciones sobre las fronteras o el estado de los ciudadanos.

Pero había una persona que si estaba realmente entusiasmada. Fiord por fin podría poner sus manos en un eterno. Ese deseo por fin se cumplía y podría por fin estudiar su pasión.

domingo, 10 de mayo de 2015

El resurgir. Capítulo II




Holos se encontró con dos eternos que estaban patrullando por aquella parte del rio para no pillarlos desprevenidos a los del campamento. Rápidamente los tres desenvainaron sus espadas y se miraron a los ojos. – Chicos, se podría decir que esto no es lo que parece, pero todos sabemos que es lo que parece, y como también sabemos que solo nosotros podemos matarnos, podríamos dejar el asunto y que cada uno vuelva a sus quehaceres, ¿qué os parece? – Los dos eternos que sabían que debían matar a todo aquel que estuviera por aquella zona, pues eran sus órdenes, no dieron opción a Holos, pues los dos se lanzaron al ataque. Holos con una rápida maniobra evasiva, esquivo la primera espada que iba a su cabeza, y con un giro de veinte grados, consiguió ponerse a una distancia prudencial de la espada del segundo eterno que en ese momento le lanzaba una estocada al estómago.

Sin ningún otro tipo de salida, Holos, que había desenvainado su espada arremetió contra el eterno que quería atravesar su estómago, primero realizo una finta, que consiguió pillar por sorpresa al eterno, pero fue demasiado lento el ataque, pues el otro raudo consiguió auxiliar a su compañero. Holos tendría que ser más rápido y listo para poder superar tan férrea defensa.

Esta vez los dos eternos atacaron a la vez, y Holos con dos movimientos gráciles y sutiles que describían muy bien su estilo de pelea, bloqueo ambos ataques, y antes de que pudieran rearmarse para volver a atacar, Holos fue capaz de sacar un pequeño puñal de su cinturón y lanzárselo a uno de sus contrincantes en el brazo, provocando que tuviera que soltar la espada.

La respuesta del otro no se hizo tardar, pero Holos estaba preparado, así que en vez de intentar bloquear el ataque, hizo una finta a derecha y después otra a la izquierda provocando que la espada del eterno le pasara a escasos centímetros del ojo derecho, pero dejándolo en una posición franca para lanzar una estocada directa al corazón de su adversario. Tras sacar la espada de la carne y que el cuerpo del eterno cayera desplomado al suelo se encaró con el otro.

Mientras se acercaba a su adversario Holos solo podía pensar que por fin volvía a ser el mismo, que matar al eterno lo había trasportado a unos recuerdos donde Bos, Juin y él se enfrentaban a bandidos, monstruos o bestias salvajes y tras derrotarlos sentían una satisfacción que solo podría describirse con la sensación que le queda a uno cuando consigue que el trabajo que estaba realizando acabara mejor de lo que se esperaba. Pues esa misma sensación era la que estaba embargando ahora a Holos mientras miraba al eterno que se estaba resecando como las pasas, pues era una de las cosas que pasaba cuando un eterno mataba a otros, que todos los líquidos del cuerpo se evaporaban en cuestión de segundo.

Pero sabía una cosa, y es que la ley de la unidad de eternos era clara, solo podrán matar a un desertor aquellos en los que el desertor más confiara, y desde el principio siempre había dejado entrever que sus más allegados eran aquellos con los que había entrado en la habitación. Y desde que empezó a idear el plan, también tuvo esto en cuenta pues una parte de ese plan era que Bos y Juin lo persiguieran, y lo encontraran donde tenía previsto que lo hicieran.

-No te voy a matar, pues no estás en condiciones de empuñar un arma, y además esa herida no se curara como las otras. Solo quiero que les digas una cosa a tus superiores y al emperador Jonion que Holos Dakanion está de vuelta-.

Holos que nunca habría creído que seguiría los pasos del primer Holos Dakanion cuando se enfrentó a todo un imperio, asesto un golpe contundente que el otro eterno no consiguió esquivar y lo dejo inconsciente, pues aunque el cuerpo de un eterno era diferente al de un mortal, era más duro, resistente y flexible, Holos era otro eterno y como los dioses habían establecido:
 Solo un eterno puede dañar a otro eterno, este es nuestro regalo a nuestros más fieles seguidores.

Tras dejarlo allí tendido Holos partió raudo al encuentro con sus hermanas con una sola cosa en su mente, que necesitaba poner en orden en todo lo que había estado involucrado y que el imperio de Tarasas no podía tener un arma tan poderosa como eran los eternos para que su voluntad se llevara a cabo, pues no era nada justo ni razonable.

Tres días después llego a la ciudad portuaria de Yol-Poritos. Ya solo le quedaban dos días más en barco por el rio Pori y estaría en la ciudad de su infancia. Esa ciudad donde nadie creería que iba a ir, pues lo primero que harían los eternos seria ir allí, pero eso ya había pasado hacia dos días, según los rumores que había oído en el puerto fluvial.

Dos días después llego a su casa, allí lo recibieron con los brazos abiertos, pues la llegada de los eternos días antes habían provocado que toda la ciudad temiera una invasión del imperio de Taraseo, pero al ver que no encontraron lo que fueron a buscar se marcharon como habían venido.

Holos sabía que pasaría, pues las órdenes que los eternos tenían era  apresarle y si no podían matarlo, no harían otra cosa que no fuera eso, por lo que dejar allí eternos no entraba en su programación.

El mismo día que Holos llego a casa lo hicieron sus dos hermanas también pues habían recibido la carta de Holos en la que las citaba allí y que debían acudir pues era un asunto de vida o muerte.

A la hora de la cena estaban todos reunidos a la mesa, pero no era una cena como las demás pues la tensión de los días anteriores aun flotaba en el ambiente hasta que Holos rompió el silencio.

-Padre, madre, hermanas, he de deciros algo importante que puede que no os guste demasiado pero espero que lo toméis con calma.- Todos arquearon una ceja hacia arriba ante la declaración de intenciones de Holos. – Los eternos que vinieron hace unos días me buscaban a mí.

La noticia exploto en la cara de los presentes, pues rápidamente Reeas puso el grito en el cielo. – Pero se puede saber en qué lio te has metido ahora jovencito- Ese “jovencito” siempre exasperaba a Holos, ya que solo era cinco años menor que Reeas, pero siempre lo había tratado como si esta tuviera quince o veinte años más.

-Reeas por favor, deja que tu hermano se explique después llegaran las preguntas y las respuestas. – El tono aclamado que Rasa imprimió a su voz hizo que los pelos de la nuca de Holos y de sus hermanas se crisparan y se pusieran de punta, pues desde que eran bien pequeños sabían cuando su madre les había pillado haciendo una trastada, o había averiguado que trastada habían hecho, pues su calma era siempre una pose que posteriormente iría desquebrajando poco a poco en severos castigos que si no parecían duros era porque los realizaba en pequeñas dosis que los jóvenes conocían como la palma de su mano, pues eran insufribles.

-Hijo explica eso de que los eternos te buscan. Pues rara vez estos hacen este tipo de labores destinadas a los a los regulares. – Esta vez fue Cthos el que invito a su hijo a que hablara, pero en su voz no había ningún tipo de tono raro, simplemente sentía curiosidad por saber en qué lio se había metido su hijo y la manera de poder solventarlo como había hecho miles de veces anteriormente.

-Bueno más bien no es un lio en lo que me he metido, sino que es un problema de proporciones épicas, – miro a su familia y viendo que nadie lo interrumpió se dispuso a soltar la bomba de relojería. – Como sabéis Juin, Bos y yo siempre estamos experimentando y buscando nuevos retos, pues el último reto creo que se nos ha ido de las manos. Queríamos averiguar porque el ejército de Tarasas era invencible, así que nos alistamos. En los primeros meses gracias a nuestras dotes subimos rápidamente en el escalafón-.

Treas la hermana mayor interrumpió a Holos, pues ya sabía que estaba pasando porque había leído mucho a acerca del ejército de Tarasas y en especial todo lo que había sobre una unidad que nunca había sido derrotada. Era más, ninguna vez se había oído ni leído que en las batallas que habían participado sufrieran baja alguna. – ¿No me digas que llegaste hasta los eternos? – Holos afirmo con la cabeza y en menos que un ojo parpadea Treas se posó delante de su hermano y le clavo un tenedor en la mano. Este chillo por el repentino ataque no por el dolor que sintiera, pues otra de las ventajas es que los ataques de gente normal no les afectaban ni les dolian, pero al ver como su hermana lo ignoraba y se centraba en la herida que empezaba a cerrarse a una velocidad de vértigo la dejo continuar. En dos parpadeos la herida había desparecido.

-Increíble, así que las historias son ciertas.- Treas no podía parar de dar vueltas alrededor de Holos, su ansia científica había podido con ella y una vez eso pasaba no había forma de que parase hasta que no descubriera el secreto, pero su madre tenía el remedio perfecto. – Treas siéntate y deja en paz a tu hermano que no es una de tus investigaciones – Treas salió de aquella euforia científica y se volvió a su sitio, pero no le quito ojo a su hermano pequeño, pero no sin antes guiñarle un ojo y poner un gesto picaron que Holos conoció mucho pues había sufrido las consecuencias en carnes propias de lo que vendría después de que su hermana lo mirara de esa forma.

Tras unos minutos de silencio, Holos volvió a hablar a su familia. – Necesito vuestra ayuda-, miro a sus dos hermanas mayores. – Según me han enseñado y yo mismo lo he visto a los eternos como has podido comprobar Treas solo los puede herir o matar otro eterno, cualquier otro individuo lo único que haría sería morir, pues nuestros cuerpos han sido sometidos a la prueba de los dioses y solo el ejercito de Tarasas conoce este secreto, y por ello son ellos los que deciden solo someter a la prueba a aquellos más leales al emperador-. Todos volvieron a quedarse callados durante unos minutos que a Holos solo le presagiaba que nada bueno podría salir de allí.

-Está bien hijo, desde que murió nuestro tío abuelo Thalos II, en este mundo no ha habido un imperio que pudiera subyugar a todo el mundo, pero con estas noticias que traes es más que conveniente que proclamemos una asamblea con nuestros aliados, pues si todo lo que has dicho es cierto nuestro mundo tal como lo conocemos potro llegara a su fin, así que de momento descansa, pues en la asamblea tendrás que hablar y probar tus palabras como has hecho hoy con nosotros, mientras tanto Treas y Reeas llevaran el mensaje a sus respectivas organizaciones pues aunque son neutrales deben conocer todos los hechos.-

Con esas palabras la cena y la discusión había acabado, pues Cthos el rey había hablado y como tal, todos sus súbditos obedecían aunque estos fueran de su misma sangre, y desde ese momento hasta pasados dos días los mensajeros y correos entraban y salían con mensajes de todos los aliados que aún le quedaba aquel pequeño reducto de los Dakanion.

Las respuestas que el rey Cthos Dakonion recibía eran todas afirmativas, por lo que la asamblea se celebraría el último día del ciclo lunar que concordaba con el equinoccio de primavera y como consecuencia la época de la sembrada.

domingo, 19 de abril de 2015

El resurgir. Capítulo I



Allí estaba tumbado en el suelo bocarriba con los ojos abiertos contemplando como caían las gotas de lluvia que resbalaban por su cara hacia la hierba que tenía bajo él. Pero algo había raro en aquel idílico y pacifico retrato, pues los ruidos poco a poco empezaron a superponerse a la lluvia.

Gritos de furia, angustia, miedo mezclados con el entrechocar de los hierros y el restallido de las cuerdas al ser soltadas, un la música de fondo de las colisiones de grandes rocas impulsadas por catapultas que se estrellaban en las murallas que defendían lo que antes había sido la capital del mayor imperio que jamás los dakones habían conocido en su vida.

Dakon capital del imperio blanco, imperio que se sostenía en el estudio de la magia, el sacerdocio hacia los dioses fueran benignos, malignos o neutrales, y el arte en general. Gracias a sus maneras y formas habían logrado imponerse a cada uno de los desastres naturales, mágicos o divinos que habían asolado Kalen.

El imperio blanco desde su inicio había ofrecido incondicionalmente ayuda a cualquier individuo o nación que humildemente hubiera solicitado esta ayuda, por eso habían conseguido tratados y alianzas que hicieron que su hegemonía en el estudio fuera alabada en cada rincón del mundo, pero también su actitud hacia esta neutralidad pura habían conseguido que el imperio blanco se grajeara enemigos poderosos, que si no de frente si en las sombras más de una vez habían intentado desestabilizar el régimen político, social y religioso del imperio.

Pero siempre habían salido ilesos de cualquier tipo de conflictos, pues el imperio daba más de lo que sus aliados necesitaban y por ello siempre que sus aliados veían problemas, rápidamente socorrían al imperio y desbarataban los males que pudieran causarle a este.

Pero no serían males externos los que destruirían el imperio blanco. Todo el mundo pensaba que el nuevo emperador el que sería el vigésimo tercer emperador del imperio blanco, Thalos el templado como le bautizaron todos tras ver sus maneras y formas de vivir llevaría al imperio a un nuevo escalón en la política mundial ampliando las fronteras del imperio por primera vez en tres siglos para que nuevos territorios pudieran estar bajo el mando del imperio.

Todos pensaban que estos territorios se unirían al imperio como los anteriores, sin muchas condiciones pues eran simples formalidades. Pero Thalos el templado tenía otros planes, era hora de que las cosas cambiaran y sabía que si dejaban que los territorios se unirán sin más seria igual que sus antecesores, por eso cada nuevo territorio que se uniera tendría que pagar una dote al imperio para que este se hiciera con el control y abasteciera en los primeros años a esas nuevas regiones.

Estas nuevas políticas establecidas por el imperio blanco hicieron que se ganara muchos reproches, pero aun así este tipo de políticas sigo adelante hasta que pasada una década en la que Thalos el templado paso a denominarse Thalos el destructor, hizo lo que nadie había visto hacer en más de mil años, arremetió contra aquellos que empezaban a alzar su voz en contra el del nuevo emperador y la necesidad de que el hermano pequeño del anterior emperador, asumiera el trono. Esto provoco que poco a poco que regiones leales por siglos al imperio blanco empezaran a conspirar y maquinar para derrocar al emperador Thalos.

Y a no mucho tardar, junto con las acciones que Thalos había comenzado,  hicieron que el imperio entrara en una guerra civil que duraría un lustro, pues casi ya a las puertas de la muerte Thalos fue asesinado.

Sin descendencia y los familiares que se postulaban para ser el nuevo emperador en aquel imperio resquebrajado por todos lados, y que muchas regiones habían aprovechado la muerte del emperador para proclamar la independencia del imperio provocando que junto con las luchas internas de poder de los diferentes familiares hicieron que en cinco años el imperio acabara deshecho.

Cada parte del imperio se segrego en reinos más pequeños gobernados por los reyes locales, o por consejos de ancianos. Las guerras eran el pan de cada día desde que el imperio desapareció, y las muertes se podían contar por millones. Los reinos un mes tenían a su vecino de aliado y al siguiente estaban luchando a muerte.

Pero todo esto no se producía en un lugar remoto. Era un lugar que podría decirse que era el último bastión del imperio blanco. Allí reinaba un sobrino del emperador Latos II padre de Thalos I. Este descendiente de los Dakanion, que había propagado la sangre delos Dakonion,  había heredado aquel reducto gracias a que su padre, el segundo hermano de Latos II y que falleció por una rara enfermedad en los huesos, había hecho una gran contribución al imperio antes de su final.

Había conseguido discernir que la magia como tal era simplemente una representación del cosmos a través de un tejido invisible e inocuo del que los magos obtenían la energía necesaria a través de fórmulas de intrincados símbolos.

Además de que estas fórmulas eran genéticas, es decir que solo aquellos cuyos genes tenían la configuración adecuada podían, de forma instintiva y natural, obtener estos poderes aun no sabiendo descifrar los símbolos.

Pues su hijo no solo había heredado esta capacidad de su padre, también había heredado la sabiduría y el conocimiento suficiente de este para mantener en segundo plano. Pero no solo él sino su descendencia.

Cthos, tuvo dos hijas y un hijo, una de las hijas pronto destaco en el campo de la religión y su comunión con los dioses la hizo ascender rápidamente en el sacerdocio, llegando a ser Sacerdotisa primera.

La segunda hija era una gran filosofa y artista, sus ensayos y esculturas eran el orgullo nacional, pues en ellas la joven Dakanion representaba su forma de ver el mundo y sus ideas sobre esta representación. Esto hizo que todas las bibliotecas de los diferentes reinos tuvieran al menos algún ejemplar de sus obras o las cortes más adineradas quisieran una de sus obras de arte.

Y por último estaba el pequeño de los tres, había nacido casi de improvisto, pues Cthos y Rasa no creían posible que tuvieran más hijos después de haber dado a luz a Reeas cinco años antes de que naciera. Holos fue el nombre que eligieron para él, pues su nombre fue el nombre del primer emperador del imperio blanco. Ambos progenitores pensaron que el nombre del emperador Holos I el reinstaurador era el nombre más indicado para su hijo.

Este joven intrigaba a todo el mundo pues a simple vista parecía que fuera un simple plebeyo, pues a diferencia de sus padres y hermanas, siempre iba vestido con calzas de cuero, botas desgastadas, camisas amplias y medio rotas y una capa gris rasa. Además siempre deambulaba de aquí para allá, desaparecía durante meses hasta que volvía de improviso.

Ya desde pequeño presentaba cierta disposición a la libertad, pero en sus años adolescente, se le vio inmiscuirse en varias guerras entres reinos que estaban a kilómetros de distancia como un simple soldado más. Holos no buscaba ni la fama, ni el reconocimiento como hacían sus hermanas, el simplemente quería experimentar todo lo que le fuera posible, y eso es lo que distinguió desde bien joven.

Lo malo de sus experimentos era que no se involucraba el solo, siempre conseguía que otros niños y jóvenes se asociaran a él. Y así fue como llego hasta el reino sureño de Tarasas. Junto con sus amigos de infancia Bos, y Jiun. Se alistaron en el ejército de Tarasas, uno de los ejércitos más famosos después del de las alas blancas del imperio blanco.

Los tres jóvenes  de veinte tres años, querían observar y ver qué era lo que hacía que aquel ejército no hubiera perdido una batalla, ni hombres. Y como soldados del ejército de Tarasas podrían descubrir ese misterio desde dentro.

-Caballeros hoy vamos a hacer historia, pues nadie ha entrado y salido del ejército de Tarasas-. Los tres jóvenes sonrieron ilusionados y se encaminaron hacia el puesto de reclutamiento más cercano. Una vez allí rellenaron los papeles que les dio el soldado que estaba en el puesto y los entregaron confirmando su ingreso en el famoso e indestructible ejército de Tarasas.

Los tres fueron asignados a infantería ligera, pues tenían dotes con diversas armas entre las que destacaban la espada, el hacha o la maza. Los meses fueron pasando y los oficiales empezaron a poner los ojos en aquellos tres jóvenes reclutas que estaban empezando a destacar.

Por ello en menos de seis meses ya pertenecían a la élite del ejército, y en sus espaldas había más combates que en muchas espaldas de oficiales que les superaban en rango. Por ello el alto mando del imperio Taraseo los propusieron para la ser reasignados a la unidad especial de infantería, o como habían oído Holos, Bos y Jiun la unidad eterna.

Poco habían logrado averiguar de la unidad eterna, solo que era una unidad especial que se encargaba de los problemas más difíciles de resolver, ya que siempre se les asignaban misiones suicidas. Pero como si fuera algún mandato divino, siempre conseguían cumplir la misión y hacer que el ejército resolviera el problema a continuación.

Tras unas pruebas que duraron otros seis meses, los tres jóvenes consiguieron acceder a la unidad eterna, formando parte de ella. Desde ese momento todos los secretos fueron revelados.

El primero era el acceso, pues aunque solo accedían aquellos que eran promocionados por sus dotes, antes de poder ser miembro de pleno derecho tenían que realizar una inmersión en lo que los profanos llamaban el horizonte enclaustrado. Este horizonte era una simple visión de un horizonte que se hallaba en una habitación, donde los reclutas permanecían tres días y tres noches sin ningún tipo de contacto con el exterior.

Por ello los tres jóvenes fueron encerrados en la habitación durante tres días y tres noches sin contacto con el exterior. Tras salir de la habitación estaban exhaustos y descolocados, y en sus ojos se podía observar algo parecido a la locura y esto se había acomodado en su cabeza. Pero no era nada eso, pues al día de salir de la habitación parecían volver a la normalidad.

Aunque esto no era del todo cierto, pues todos los que habían pasado la prueba, y los tres jóvenes lo entenderían después, sabían o simplemente intuían que para ellos la normalidad había dejado de existir. La visión de aquel horizonte en la habitación hizo que sus cuerpos y mentes se transformaran y reestructuraran de forma que la única similitud con los cuerpos de los humanos normales fuera solamente visual.
Tres días más tarde Holos descubriría esta verdad y esa verdad chocaría de forma que hasta aquel momento no se había producido en ningún individuo que se sometiera a las pruebas, ya que todos descubrían que su mente ya había sido reestructurada completamente, pero algo en la personalidad del joven Holos hacía que esta reestructuración no se hubiera llevado a cabo al cien por cien, por lo que las nuevas creencias y las antiguas chocaban dando lugar a un campo de batalla por el control de sus acciones.

Lo que paso con Bos y Juin fue simplemente el proceso habitual, habían sido reestructurados como los demás individuos de la unidad eterna. Y esto hizo que la parte menos dominante de los dos jóvenes quedara recluida para siempre sin poder volver a emerger a la superficie.

El asunto trajo de cabeza a Holos, era un eterno, pero a la vez era humano, o por lo menos pensaba y sentía como uno de ellos, cosa que los muchos siglos de historia de la unidad eterna nunca había pasado, pues esa unidad era una unidad que los dioses habían regalado a los emperadores de Tarasas, ya que todas las historias y escritos fueron los elegidos de los dioses, y por ello, eran los más fanáticos, y ese fanatismo les llevo a recibir este regalo.

Holos, no podía explicar cómo era posible que su cuerpos antes mortal, ahora era inmortal, salvo para aquellos que tenían el mismo cuerpo que él. Eso demostraba que los dioses aunque magnánimos y caritativos con los ciudadanos de Tarasas, también eran recelosos y conservadores, pues siempre se ha visto que los mortales no siguieran a raja tabla los dictados de sus dioses.

Este asunto hizo que Holos al principio siguiera la corriente de los acontecimientos y siguiera las pautas que todo nuevo eterno seguía tras haber pasado las pruebas. Seguía las ordenes que le establecían, tenía buenas relaciones con los otros eternos, y además parecía que su relación con Bos y Juin seguía los mismos derroteros que antes, con la salvedad que sus personalidades y actitudes diferían mucho de lo que eran anteriormente. Y en esa interpretación vio como el imperio de Tarasa aumentaba y e iba adhiriendo nuevos territorios a sus dominios.

Y así pasaron los meses y después los años, y tras cuatro años en los que sus actos se habían establecido como actos normales, su mente empezaba a hartarse de seguir aquellas pautas tan repetitivas y cíclicas, además de que su ofuscación por conseguir recuperar a Bos y Juin cada vez lo dejaba más descolgado del fino mástil del que estaba agarrado.

Por ello Holos se dijo que ya había tenido suficiente, el tiempo para averiguaciones había acabdo, y desde hacía un tiempo para acá no había averiguado nada mas, por lo que se dijo que todo lo que se podía averiguar ya lo había hecho, y tras escribir una carta a sus hermanas desde uno de los pueblos donde habían sido llevados para eliminar una serie de elementos reactivos contra el imperio de Tarasas, en la que le explicaba lo que habían hecho durante estos cuatro años, se preparó para escapar a hurtadillas por la noche.

No fue fácil hacerlo, pues todas las noches siempre había una serie de eternos que estaban de guardia, y con sus sentidos amplificados por la transformación eran muy susceptibles a cualquier tipo de cambio en el viento, olor que les llegara e incluso ruido que pudiera producir cualquier elemento extraño que no hubieran detectado durante las primeras horas de la noche, por ello ese era el momento idóneo para escapar, pues los eternos que no eran como él y cuya mente estaba reestructurada para realizar la labor que les encargaban, no sabían cómo improvisar ante algo que no estuviera “programado” en sus órdenes.

Así que a nada más que se ordenó el montar el campamento para pasar la noche, Holos siguió las órdenes, y cuando las primeras estrellas empezaron a salir en el firmamento raso que se observaría aquella noche Holos se escondió cual zorro en caza de una presa.

Con la oscuridad ya alrededor del campamento que solo era alumbrada por las pocas hogueras que se habían encendido en este, Holos, se escabullo, algunos de los eternos de desplazaron hasta el lugar donde Holos había estado minutos antes, pues habían oído el ruido, y al comprobar que no había nadie allí se quedaron observando y registrando el sonido en su cerebro para que si oían algo similar lo achacaran a un animal del campo.

Esto sucedido una vez tras otra hasta que por fin Holos, llego al rio donde unas horas antes habían cruzado para llegar a la ribera este y al claro donde ahora se encontraba la unidad eterna descansando del día de marcha.

Holos paro unos minutos para refrescarse, pues la tensión que en su cuerpo era inexistente, pues estaban reestructurados para que no la sintieran, en su mente se agolpaba como un enjambre de abejas en su colmena y la necesidad de descansar aunque su cuerpo no lo necesitara era primordial para ella.

<< Parece que voy a poder añadir un nuevo récord a mí ya de por si numerosa lista de logros. >> pensó el joven mientras se quedaba un poco embobado en una piedra con sus ojos que con la mínima luz de la tercera luna que salía por aquel entonces se fijó en su reflejo en el rio. Esto lo hizo dar un pequeño salto hacia atrás y caer de culo en la tierra.

Unos segundos después volvió a mirar su reflejo y se quedó impresionado, pues en estos cuatro años sus facciones físicas no habían mermado, es más parecía aún más joven de lo que recordaba. La única diferencia que vio en aquel rostro que se reflejaba en la corriente tranquila del rio, era que sus ojos habían cambiado de color, y que en ellos había un extraño brillo de sabiduría que antes no tenía.
Sus ojos grises que con la luz de la luna se volvían de color gris claro, que se asemejaba mucho al blanquecino, habían sido reestructurados al igual que todo su cuerpo. Su impresión solo le duro un instante, pues aunque sabía que era distinto de los otros eternos también agradecía que el haber pasado la prueba le hubiera hecho inmune a cualquier arma empuñada por un mortal, y que todas las heridas que le habían infligido en estos últimos cuatro años, se curaran por si solas sin necesidad de reposo.

Pero todo lo que en ese momento estuviera pensando y diciendo fue interrumpido por un sonido que sus oídos agudizados al máximo captaron. Su mente reconoció rápidamente que se trataba de alguien pues a diferencia de la mente de los otros eternos que deben reconocer previamente la experiencia, su mente a medio reestructurar tenia lo mejor de ambas mentes, la lógica de la mente de un eterno y la experiencia de la mente de un mortal, y eso lo hacía un peligro incluso para los dioses, pues aunque ellos observaban el devenir del mundo y de sus habitantes, también sabían que este día en el que su regalo al imperio de Taras se volvería contra el propio imperio de Taras llegaría, y que ellos serían culpados. Aun así ellos no se preocupaban por esas minucias, porque sabían que el universo equilibra las cosas y que aunque la fe de los mortales mengua en una época determinada, el universo volvía a inclinar la balanza a su lado para que el equilibrio volviera, pero esta vez los dioses no las llevarían todas consigo pues el universo al igual que ellos también era caprichoso, y quería dar una lección de humildad y responsabilidad a sus hijos, y por eso desde que Holos había nacido, las tuercas que giran en el complejo circuito del universo se pusieron en marcha.