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lunes, 28 de julio de 2014

El artefacto IV



Tras haber hablado con Raskutt quedaron en un bar del centro. Por la pinta de la fachada Mark supuso que era uno de esos bares en los que un simple whisky del malo costaba lo que uno del bueno en un bar normal y corriente.

-Espero que el señor Raskutt nos invite, pues no tengo ganas de gastarme cincuenta pavos en un whisky del malo- Amy sonrió, pero no comento nada.

Ambos entraron en el bar donde un camarero al verlos e identificarlos los acompaño a una zona apartada tras unas bambalinas que eran espacios reservados para clientes que lo solicitaban. Cuando llegaron encontraron a Raskutt con su asistente personal como la otra vez. Raskutt los invito a sentarse y les ofreció algo para beber.

-Bien dígame señor Fulder que es eso tan importante que han averiguado- Mark dejo que Amy hablara pues en realidad había sido ella la que había descubierto todo lo relacionado con los historiadores.

Amy le relato lo que aconteció antes de ver a Mark al mediodía y además de comentarle la información que tenía. Todo lo que le contó a Raskutt no sorprendió en nada al hombres, pues algo se intuía pues en todo lo que la organización llevaba en activo solo había habido dos robos antes y estos parecían ser muy similares al que se produjo con el libro del siglo X.

-Temíamos que el robo tuviera ese tipo de cariz, pues ya hemos sufrido algún robo de ese tipo pero todos acabaron bien para nosotros,- comento la asistente de Raskutt. –Pero los libros en cuestión no tenían ningún tipo de información salvo historia pura y dura-.

Mark que empezó a trenzar los pequeños hilos que solo parecía que el entendía miro a Raskut un instante antes de soltar la pregunta, -¿cómo se resolvieron los robos?- Raskutt no se sorprendió y cuando su asistente estuvo a punto de contestar este hizo un ademan para que se parara pues quería hacerlo el. – Ambos libros fueron encontrados por policías normales y corrientes.-

Mark tenía lo que buscaba, pues con esa pequeña confesión había hilado lo que a otros parecía haberles pasado inadvertido- Señor Raskutt creo que tenéis un problema que habéis pasado por alto. Dos robos en los que los libros son encontrados por policías y luego un tercero me hace sospechar que los dos libros anteriores fueron equivocaciones y que estaban buscando desde el principio este libro. Solo quería saber un dato más ¿de qué periodo son esos libros?-

Raskutt miro a su asistente que saco una tableta donde empezó a mirar una base de datos con todos los libros que poseía la organización. En pocos minutos dio con los dos libros robados. – Ambos datan del siglo V y el siglo XV y su tema es muy parecido al del siglo X son códex escritos sobre la población de la época, los elementos cotidianos y la región-.

-Ahí tenéis la repuesta, esos dos libros fueron robados por confusión, pues realmente buscaban el que os han robado, pero parece ser que los que lo hicieron no conocían o solo sospechaban lo que realmente buscaban-.

Raskutt y su asistente miraron incrédulos a Mark, pero tenía razón pues los robos habían sido muy seguidos para tratarse de robos casuales pero no indagaron más en el asunto por la devolución de ambos libros.

De todas formas Mark indago más y pregunto a la asistente de Raskutt un hecho que no tenía nada que ver con lo que hablaban pero si con el libro en sí. –Si me permite una pregunta ¿me gustaría saber si todos los libros que caen en sus manos antes de exponerse son analizados o catalogados de alguna forma?

La asistente de Raskutt asintió. Con rápidos movimientos desplego otra base de datos donde estaban catalogados todos los libros y las pruebas que habían pasado desde pruebas científicas como el carbono catorce, escáneres, radiografías, etc.

Mark y Amy tras entregarles la tableta la asistente,  la miraron y buscaron el libro que había sido robado y allí estaba con todas las pruebas pasadas y la pregunta le vino a la mente a Amy. - ¿Hubo algún otro libro cuyas pruebas fueran similares a las del libro robado?

Raskutt volvió a pedir a su asistenta que buscara en la tableta ese tipo de información y Mark le tendió la tableta y esta con rápidos movimientos hizo la búsqueda que le habían pedido.

-Aquí esta, solo hay otro ejemplar cuyas pruebas son similares al robado, pero si se me permite ¿qué tiene que ver este libro con el otro? – Pregunto Raskutt a Mark y a Amy.

 -Este libro puede ser la clave del robo pues hemos obtenido información de que varios historiadores han sido contratados para una investigación. Y solo me cabe en la cabeza que aquel libro y este que poseen ustedes sean una pareja pues raramente dos objetos dan unos resultados en las pruebas que les hicisteis tan parecidos. Por lo tanto yo que ustedes intentarían poner a buen recaudo este libro pues vamos a hacer una locura y si es correcta mi suposición puede que cuando salga a la luz intenten robarlo-

Raskutt se quedó perplejo ante la revelación de Amy, y Mark que asentía a cada palabra de su compañera solo pudo apoyarla. Así que ambos decididos a difundir la nueva información pidieron a Raskutt que cuando pusiera el libro bajo estricta vigilancia se lo dijera para empezar con el cebo.

Dos días después de aquella reunión Amy y Mark recibieron la llamada de la asistente de Raskutt diciéndoles que habían puesto bajo custodia el libro, así que ambos solo tenían una forma de difundir una información, por lo que fueron a la librería de Peter.

-Buenos días Peter, ¿qué tal el negocio?- Pregunto Mark- Tirando ya sabes, gracias a vuestra visita anterior he tenido mucho ajetreo y he tenido algunos quebraderos de cabeza, pero nada importante ya sabes.- Mark asintió y le hizo un ademan quitándole importancia al asunto.

-Tengo algo que comentarte, es algo relativamente secreto así que me tienes que prometer que no saldrá de aquí – Esas palabras elegidas con tiento eran las palabras que Mark sabía que causarían el efecto deseado y que la información que iba a transmitir a Peter estaría en manos de la corporación ese mismo día.

Peter intrigado asintió a Mark – Hemos descubierto que el libro robado tenía un libro hermano y que solo son válidos los dos juntos, - el cebo estaba echado y Mark como buen pescador sabía que Peter había picado.

Tras un poco de charla insustancial Mark dejo a Peter para que empezara a moverse y se fue a reunir con Amy para comer.

-¿Elane eso que me has dicho es fiable? – Elane asintió, - sí señor es fiable, la información viene de Peter el librero-. El jefe de Elane asintió.

-Pues debemos obtener ese otro libro ya que desde que obtuvimos el nuestro no hemos avanzado y si esos rumores son ciertos puede que con los dos libros obtengamos el secreto que se ha guardado durante estos dos últimos milenios.- Elane asintió a su jefe y por sus comentario se puso manos a la obra y empezó con los preparativos para obtener el ejemplar del que habían oído.

Y no tardó mucho en prepáralos pues al día siguiente ya tenía contratado al profesional que se encargaría de acceder a la exposición donde le habían informado que los bibliotecarios tenían expuesta la obra para el público.

Esa misma noche el ladrón accedió a la exposición y empezó a buscar hasta que dio con el libro pero para sorpresa de este callo de lleno en la trampa que habían preparado Raskutt y Mark, provocando que fuera apresado infraganti en la escena del crimen.

El primer paso estaba dado. Mark y Amy se dispusieron a dar el segundo paso que les llevaría hasta el libro robado. Tras un exhaustivo interrogatorio por parte de Raskutt, obtuvieron la forma de contacto con Elane, así que se pusieron en contacto con él ya que era una simple dirección de correo electrónico, por lo que sería fácil hacerse pasar por el ladrón. Tras comunicarle a Elane que tenían el libro en su poder quedaron con él para hacer el intercambio.

miércoles, 23 de julio de 2014

El artefacto III



-Parece que esos bibliotecarios han contratado a uno de los mejores recuperadores-. La voz del hombre denotaba cierta experiencia de la vida- Señor no debe preocuparos, no darán con nosotros, sabemos que fueron a donde Peter, y mientras nos mantengamos al margen no podrán hacernos nada, pues no saben exactamente quien posee el códex, es más me aventuro a asegurar que los bibliotecarios no tienen ni idea de lo que poseían-.

-Espero que sea así señor Elan, porque si no sabrás donde acabaras – Elan asintió. – No se preocupe señor, el libro está a buen recaudo y estamos trabajo para descifrarlo.

Elan tras unos segundos de silencio salió por la puerta pues la conversación había terminado y sabía muy bien cuando su jefe no necesitaba nada más de él. Al salir del despacho se dirigió donde varios historiadores y criptógrafos intentaban descifrar el mensaje oculto del códex, pues según la información que tenía la corporación en el siglo X una raza de seres superiores a la raza humana ayudaron a cierta población escondida en el centro del sector tres que era lo que antaño se conocía como centro Europa.

-Y bien algo nuevo- Elan miro a los criptógrafos e historiadores.- Nada nuevo, este código necesita una clave que no es conocida por ningún tipo de software que se ha sacado hasta la actualidad por lo que creo que sin la clave no podremos sacar nada, pues hemos estado intentando varios métodos de ataques de descifrado y todos han fallado.-

Elan miro a los historiadores – Y vosotros sabéis algo nuevo con respecto a la población a la que fue concedido el códex?- Los historiadores se dispusieron a contarle lo que habían averiguado- En aquella época los francos dominaban la parte oeste mientras que los visigodos y otras tribus bárbaras dominaban el este hasta el territorio de los musulmanes. Pero como sabrá siempre quedan poblaciones aisladas y ese es el problema que esas poblaciones son muchas y será difícil saber a cuál de ellas es la correcta pues todas parten de la misma base y pocos cambios hay.-

Elan se quedó un tanto pensativo, sabedor de que las noticias no eran buenas y que les llevaría más tiempo del debido, por ello sabía que el recuperador tendría más posibilidades de dar con ellos antes de que descifraran el códex.


Había pasado ya tres días desde que Mark y Amy visitaran a Peter. No habían avanzado nada pues como Amy dijo debían esperar a que la corporación que obtuvo el códex diera el primer paso, pero eso a Mark no le valía él sabía que necesitaba moverse cuando estaba trabajando porque las cosas no caían en sus manos por arte de magia.

Por ello se puso en pie y salió a buscar algún tipo más de información. Tras unas horas de contactos con informadores de todo tipo, caminatas y cansancio, se dejó caer en la mesa de un restaurante para comer algo, ya que desde la mañana no había comido nada y solo había obtenido un poco de información del libro que buscaba.

Mientras comía en el restaurante Amy apareció por allí tras la llamada de Mark. – ¿Que alguna novedad? – Amy se sentó y mientras esperaba que Mark contestara miraba la carta para pedir algo.

-Si he descubierto que no ha habido ningún tipo de información del libro desde que desapareció, parece ser que el que lo cogió lo tiene guardado y no quiere dar posibilidades de que lo encuentren, así que tu estratagema de decir que lo buscamos para poner nerviosos a los que lo han robado no funciona, es más ha sido contraproducente para nuestra labor- Amy que miraba a Mark con ojos fijos medio sonrió ante el comentario.

-Al contrario querido, eso es lo que realmente esperaba, lo que pasa que no podía hacer nada hasta ahora pues como bien te dije los que tienen el libro se han empezado a mover pero en otro tipo de círculos a los que nosotros nos estamos moviendo- Mark miro escéptico a Amy.

-Camarera- llamo Amy, y la camarera se acercó para tomar nota. –Quiero una ensalada y de segundo un poco de salmón en salsa- La camarera asintió y fue a ordenar el pedido a los cocineros.

-Bueno dime cómo es eso de que tu estratagema ha surtido efecto- Mark mientras esperaba la respuesta de Amy comía del plato que tenía pues el pollo al ajillo estaba empezando a enfriarse desde que había entrado Amy.

-Bueno pues como tú eres un hombre de costumbres y hábitos definidos por el trabajo que estés realizando no te interesas por otros campos que no estén relacionados con el objeto que estás buscando, por eso como ahora estas buscando un libro solo te centras en aquella información que pueda tener relación con los libros y sus dueños, pero si te digo que un libro puede tener tantos campos como uno quiera, pues un libro por ejemplo de los denominados años cincuenta como los que compre a Peter pueden estar centrados en varios campos, como son el campo de la librería, la historia, la geografía, etc., pues según qué tema este escrito en el interior la información puede ser muy variada-.

Mark que seguía comiendo empezaba a captar los trazos que Amy le estaba dejando ver. –Por ello ¿qué campos puede abarcar un libro del siglo X? – Mark dejo el tenedor sobre el pollo que casi ya había acabado mientras Amy empezaba con la ensalada que hacía poco le había traído la camarera.

-Pues según tus comentarios podríamos estar hablando de librería, historia pues no sabemos más del libro- Amy sonrió pícaramente a Mark mientras terminaba de masticar el trozo de tomate que se había metido en la boca – Eso es, y por ello he estado hablando entre los académicos de las distintas universidad y los museos y ¿a que no sabes que he descubierto? – Mark insistió a Amy con un ademan para que continuara, que no tenía ganas de esta averiguando lo que la mujer tenía en su cabeza.
Amy con un mohín de enojo por que no participaran en su juego comió otro trozo de tomate y continúo. – Que ciertos historiadores habían sido contratados por una de las corporaciones para un proyecto que estaban realizando y era necesario que estos tuvieran conocimientos del siglo X sobre todo de centro Europa-.

-Pero a lo mejor es para otro asunto, sabes que ese periodo de tiempo tuvo mucha miga sobre todo por los continuos ataques de unos imperios a otros y eso da mucho morbo a ciertas personas.- Amy asintió al comentario de Mark.

-Pero también sabemos que todo eso o casi todo eso está en internet, y solo se recurren a profesionales cuando no encuentras nada en la gran red. Es mas también parece que ha habido cierto movimiento en los matemáticos y criptógrafos- Mark se le quedo mirando perplejo pues no tenía ni la más remota idea de que narices pintaban ahora los matemáticos y criptógrafos en un asunto como aquel. Amy se dio cuenta de lo que pensaba pero lo dejo intrigado un poquito mientras seguía comiendo.

Tras unos minutos en los que ambos se mantuvieron en silencio mientras comían, a Amy le trajeron el segundo plato. El silencio solo fue roto por la camarera al traer el plato y por Amy al darle las gracias. Tras esa breve interrupción no se produjo ningún tipo de charla hasta que ambos terminaron de comer.

Tras pagar la cuenta salieron del restaurante. -¿Bueno y ahora que hacemos? – Pregunto Amy- Sabemos que corporación puede tener el libro y también sabemos que hay algo escondido en el libro.- Mark miro a Amy mientras llamaba a un taxi.

Este se paró delante de ambos y Mark se montó y desde dentro del vehículo hizo señas a Amy para que subiera mientras le decía – Vamos a ver a Raskutt, creo que le gustara lo que hemos descubierto-.

Pero antes debían pasar por casa de Mark pues allí tenía todo lo que necesitaba para contactar con Raskutt y quedar con él.

martes, 8 de julio de 2014

El artefacto II



En la recepción se podía ver a varios personajes, cada uno más variopinto que otro. Los dos se dirigieron hacia el mostrador del recibidor donde supuestamente tendría que haber algún empleado cosa que no pasaba en ese momento.

Tocaron tres o cuatro veces la campanilla por si estaba cerca realizando alguna tarea, y así fue, antes de que Mark volviera a pulsar la campanilla apareció un hombre que rondaba los sesenta años, con entradas, canoso, y regordete.

El hombre realizaba varias tareas pues era el recepcionista, el conserje, el botones, y no era el servicio de habitaciones porque tenía empleado a un par de ilegales a los cuales explotaba.

Cuando llegaron ambos al mostrador preguntaron por la habitación del señor Raskutt, pero el recepcionista les ignoró porque no los había oído debido a que estaba ya medio sordo por la edad o les ignoraba adrede para que no le interrumpieran el programa que estaba viendo en la tele.

En un segundo intento lograron que les prestará atención y después de una breve charla el recepcionista a regañadientes los acompaño.
Una vez en movimiento por los pasillos medio en ruinas, y desconchados en las paredes que, lo único que allí no había era higiene, parece que estaba desterrada del lugar.

Se detuvieron frente a la puerta  con el número 205 y con un seco, -aquí es-, el recepcionista los dejo y marcho a su sitio detrás del mostrador de recepción.

Llamarón a la puerta y les abrió una joven de mediana edad, cabellos negros, ojos castaños, esbelta, resumiendo, que estaba de muy buen ver y era tan atractiva como Amy.

Una vez dentro de la habitación y a pesar de tener la pinta de todo el hotel, estaba bastante limpia y ordenada. En ella se podía distinguir poco mobiliario, o como algunos decían, había lo justo para una habitación de un hotel de aquellas características.

Los tres pasarón a una pequeña mesa donde ya los esperaba el señor Raskutt, el cual estaba sentado en una silla y había otra a la derecha del anciano. La mesa estaba junto a la cama para que así los cuatro se pudieran sentar.

-Bien veo que se ha decido señor Fulder y su compañera ¿es?- Miro a Amy -O sí que me he decido, es la señorita Amelia Elisabeth Daugh, es mi compañera en este trabajo-.


-Y esta señorita ¿es su asistente? -El señor Raskutt asintió con la cabeza ante la pregunta de Mark. -Bien pues comencemos con la reunión-. Propuso Mark que ya se le veía algo impaciente.

-Antes de nada decirle que los honorarios serán ingresados en este número de cuenta-. Le paso un trozo de papel con el número de cuenta. –Los pagos serán semanales, y en ellos están incluidos todos los gastos. Espero que sean adecuados a lo que ustedes están buscando-.

-Por supuesto, incluso creo que esperaba un poco más de lo que nos dijo. – Raskutt soltó una carcajada.- Bueno vayamos al asunto. Tendrá una foto del libro, o un titulo o algo para ir empezando a buscar. – Raskutt asintió afirmativamente- Tengo ambas cosas-. Le hizo un ademán a la joven asistente que se levanto de la mesa y fue a buscar un pequeño portafolios que estaba en una de las dos mesillas que había en la habitación.

Una vez con el portafolios en la mano regreso a su lugar en la mesa y le paso este a Raskutt, el cual saco de el la foto del libro más un par de hojas que describían un poco el libro.

-Bien, pues yo creo que estando todos de acuerdo, y con esta información podremos empezar a buscar su libro señor Raskutt, así que no le voy a hacer peder más tiempo. Dentro de unos días le llamaré para irle informando de cómo va la búsqueda ¿le parece?- Raskutt asintió -Como guste señor Fulder, eso sí, la única condición que le pongo es la siguiente, quiero estar informado en todo momento sobre su paradero. ¿Es mucho problema?-

-Claro que no es problema, es más cada semana le enviare un dossier de donde me encuentro, mas el estado de la investigación-.

-Bueno pues entonces señor Fulder usted y yo acabamos de contraer un contrato para buscar el libro que se le requiere-.

-Perfecto, pues si eso es todo, nosotros nos vamos que mañana empezaremos a buscar-.

Los cuatro se levantaron de la mesa, se despidieron y el señor Raskkut les acompaño a la puerta, esperando a que  Mark y Amy se fueran para cerrar la puerta.

Al día siguiente y como era costumbre cuando Mark adquiría algún nuevo trabajo, se levantaba pronto y llama a sus contactos.

Después desayuno un buen desayuno continental en la cafetería que había en la esquina debajo de su casa, y a continuación se fue a buscar a Amy para empezar las visitas que tendrían en ese día.

Las primeras visitas no arrojaron mucha luz en la búsqueda pues nadie había oído hablar de un libro de dos milenios de antigüedad. Y tampoco sobre ningún coleccionista que hubiera adquirido libros de tal antigüedad.

Pero su última cita a las cinco de la tarde le dio un rastro que seguir, pues Peter un antiguo caza libros que ahora regentaba una pequeña librería de segunda mano estaba al tanto de todo los trapicheos que podía sobre libros antiguos.

-¿Qué al va el negocio Peter? – Mark pregunto mientras se acercaba al mostrador seguido por Amy – Tirando, sabes que en esta era en donde lo digital está a la orden del día pocos compran libros en papel.- Peter se veía algo apesadumbrado.
-No te preocupes siempre sabes que hay gente aún muy sibarita con respecto a los libros y seguro que tienes una clientela fija, sino no estarías aun abierto ¿no? –Peter sonrió, pues siempre la visita de Mark le animaba el día, pues tenía información que siempre le venía bien a Mark.

-Bueno ¿qué te trae por aquí Mark? – Pregunto Peter. -Un trabajo que está relacionado con tu campo-, miro divertido a Peter que se le veía con un brillito de ansia en su mirada.

-Me han contratado para localizar un libro robado hace unos días de una exposición, no habrás oído nada por ahí ¿verdad? –Mark espero unos segundos hasta que Peter se sentó en la silla que tenía detrás del mostrador. Mientras tanto Amy daba vueltas por el pequeño local mirando los libros de las estanterías.

-Hace un par de días oí a un cliente decir que un coleccionista privado había adquirido un ejemplar un tanto peculiar, que lo leyó en un foro de internet en el que los rumores y la información corre como el agua-.

Mark que empezaba a ver por dónde iban los derroteros,  intento indagar un poco más en el tema del cliente – ¿Ese cliente tuyo es asiduo?- Peter asintió- Pero no de los regulares, es decir que compra libros pero cada dos o tres meses, y hace unos días vino a su cita habitual.-

Mark empezaba a ver el asunto claro, ese tío era el típico informador que tenía Peter y hasta cierto punto era de confianza, pues Peter tenía una red extensa de informadores y por ello acudía mucho a él, pues todas las veces que obtuvo información de Peter le había llevado a encontrar cualquier cosa, pues esa red por más que había intentado Mark acceder a ella de manera externa a Peter nunca había logrado dar con ella, por lo que sospechaba que o Peter era el jefe y le temían mucho o Peter solo era otro mero eslabón.

Amy que llevaba en la mano tres libros todos de primeras ediciones publicados entre los años 1950 y 1959 se acercó al mostrador.

Interesantes libros que posees aquí – comento Amy interrumpiendo a los dos.- Me voy a llevar estos tres libros si no es molestia-. Peter asintió complacido pues eran ejemplares que le dejarían una buena tajada. Amy saco el dinero y pago los libros mientras observaba a Peter.

-¿Te puedo hacer una pregunta? – Peter asintió al instante lo que alegro a Amy.

-¿Quiénes pueden permitirse un libro de dos mil años de antigüedad?- Tanto a Mark como a Peter la pregunta les dejo anonadados pues era una pregunta directa y sin ambages, cosa que ninguno de los dos había hecho por el simple hecho de no revelar más información de la necesaria.

Pero aun así Peter tras recomponerse y dirigirle una mirada de precaución a Amy le pregunto - ¿dos mil años? Es decir ¿un libro de la edad media que fue escrito alrededor del año mil? – Amy asintió mientras Mark intento balbucear algo a lo que Amy rápidamente corto.

-Solo tres individuos pueden permitirse tal lujo y todos ellos están respaldados por sus grandes corporaciones. – Peter ya no dijo más, pues todo el mundo sabía que había siete grandes corporaciones que dominaban en las sombras y solo tres de ellas eran las más fuertes de todas.

-Mark, dale un presente a nuestro amigo Peter y vayámonos que tenemos trabajo- Mark asintió pero antes pregunto a Peter,- tienes eso que te pedí hace un par de meses – Peter que se había olvidado de ello asintió rápidamente y lo saco. Era un libro del año 2015 de  ciencia ficción de la época que relataba como una raza alienígena intento someter a toda la galaxia pero una alianza espacial lo impidió.

Mark pago el libro con un suplemento extra por la información, lo que supuso que ese día la caja de Peter tuviera un extra muy sustancioso que dejaría al resto del mes como simple calderilla.

Tras salir de la tienda y dirigirse de nuevo al apartamento de Mark este recrimino a Amy su acción.- Estás loca, porque has hecho eso, ahora todo el mundo sabrá que buscamos un libro de dos milenios de antigüedad.- Amy que andaba indiferente a la actitud de Mark ni siquiera se molestó en defenderse.

-Escúchame pánfilo, si la gente sabe que buscamos un libro de dos milenios de antigüedad pondrá sobre aviso al que lo tiene, y eso provocara que para que no metamos las narices donde no nos llamen nos den un aviso, y eso nos dará la ventaja de que tendrán que descubrirse y nuestra búsqueda será mucho más fácil y corta-.

Mark miro a Amy con un brillo en los ojos de asombro, mezclado con escepticismo y de ansiedad pues sabía que las corporaciones a las que se había referido Peter tenían a sus espaldas varios cientos de asesinatos que nunca habían sido relaciones con ellas de forma legal, pero todo el mundo sabía que habían sido ellos, pues eran los únicos que podían permitirse contratar asesinos a sueldo que hicieran un trabajo tan limpio.

-Bueno espero que tu boquita de seda no nos meta en un problema del que solo saldremos con un par de balas en el pecho- Amy sonrió pícaramente sabedora de que siempre ganaba contra Mark. – Bueno vayamos a descansar ha sido un día duro y quiero ver estos libros que he comprado.

miércoles, 2 de julio de 2014

El artefacto I



La fe es algo en lo que creer, pero que no se ve, entonces ¿Por qué creen en lo que no se ve? Algunos dirán que la fe es la esperanza que proporciona la seguridad de que algo o alguien nos observa y nos vigila para ir por el buen camino, pero que es invisible.
Otros creen que lo que no se puede ver es en lo que no se puede creer y por eso necesita tener algo tangible a lo que aferrarse.

Y para finalizar están los que no creen pero dejan creer, es decir se mantienen en una neutralidad cuyo filo varía según los intereses de ellos. Esto último es lo que representa Mark, un vividor que lo único que le interesa es su propio mundo.

Eran las doce de la mañana, el sol hacía ya unas seis horas que había salido, pero Mark aún estaba en la cama. La habitación estaba medio a oscuras ya que los débiles rayos de luz que se filtraban por los huecos de la persiana impedían que las sombras se adueñaran del lugar. De repente sonó el timbre causando un estrépito en toda la casa que en ese momento estaba gobernada por el silencio, y el leve sonido de un reloj de pared.

El ruido del timbre hizo que Mark se despertara y blasfemara a quien estuviera ese momento en la puerta. Se levanto y se puso unos pantalones cortos y una camisa usada, salio de la habitación aún adormilado y se dirigió por el pasillo hacia la puerta atravesando el salón hasta llegar a la puerta de la calle.

Una vez en el umbral de  la puerta descorrió la cadena de cerrojo y abrió la puerta. En el otro lado se encontró con un hombre que rondaba el medio siglo de vida, con pelo castaño adornado con canas, expresión bonachona, ojos color castaño, recién afeitado, vestía una gabardina marrón que dejaba ver una americana, camisa blanca y corbata roja. Este era todo lo contrario a Mark, que tenia el aspecto de una persona al inicio de la treintena, media melena que le llegaba a los hombros de un color castaño tirando a rojizo, despeinado y complexión fuerte ya que iba al gimnasio tres veces a la semana, siempre que podía.

El recién llegado, saludo a Mark con un buen día, ya que se imaginaba por las pintas que tenía que se acababa de levantar. Mark por su parte fue directo, una de las cualidades que siempre le metía en problemas.

-¿Que desea? Si es para algo de alguna cosa religiosa, vender algo, o publicidad pierde el tiempo conmigo-. Después de esto empezó a cerrar la puerta pero el hombre que estaba al otro lado lo paro.-No, he venido a proponerle un trabajo-.

-Que tipo de trabajo,- pregunto Mark. -Es un trabajo que solo unos pocos pueden hacer, y por eso me han recomendado que viniera a usted para encomendárselo-. El interés de Mark se empezaba a hacer patente.-Bien pero de que se trata-, insistió Mark.

El hombre hizo un gesto para que le dejara pasar, ya que no estaban en el lugar adecuado para hablar del tema. Mark se hizo a un lado e invito a pasar al sujeto. Le acompaño hasta el salón y le invito a algo. -Desea un café, te, whisky….- –Un café gracias-.

Salió del salón por una de las dos puertas laterales y a los pocos minutos se podía oler el aroma del café que salía por donde había entrado Mark e inundaba toda la sala. Poco después salió Mark con una bandeja en la que había dos tazas de café, un azucarero y dos cucharillas. Le ofreció una de las tazas al invitado, y le pregunto por las cucharillas de azúcar, -dos cucharillas-, respondió el hombre.  Después de esto empezaron a hablar sobre el trabajo.

-Bien señor…. –se paró para dar tiempo al hombre a contestar -Iván-, contesto el hombre, -Iván Raskutt-.

-Suena a ruso-, comento Mark. -Si es ruso-. -Bueno da lo mismo de donde sea señor Raskutt desde hace mucho todos somos ciudadanos del gobierno mundial. ¿Qué es lo que me propone?- Mark e Iván intercambiaban miradas y sorbos de café -Bueno empecemos por el principio, le parece señor Fulder-. Mark asintió y le indico que empezara.

-Hace medio milenio se fundó una organización cuyo objetivo fue recoger todos los ejemplares de libros que se escribieran en cada época, país y continente. Podrá decir que es un tanto raro que se cree una organización para la recolección de libros, pero no es tan raro hoy en día que las bibliotecas privadas empiezan a mirarnos con malos ojos porque nuestros libros no los guardamos para nosotros solos sino que los exponemos en bibliotecas para que el acceso sea universal ya que los libros son cultura y que mejor forma de enseñar a nuestros niños el pasado que con libros del pasado-

Mientras tanto, Mark seguía atento a la historia y seguía dándole sorbos a su taza de café.

-Por esto, nos hemos creado algún que otro enemigo y no unos cualesquiera sino los llamados caza libros, personas que trabajan para coleccionistas privados y  avaros que solo quieren obtener nuestros libros y así poder vendérselos a los coleccionistas privados. Por eso mismo, hace solo una semana se informo de que nuestro libro mas antiguo que consta dos milenios fue sustraído de una de nuestras exposiciones-.

-Así que ya se imaginara cual es el trabajo para el que le precisamos ¿no?-. Mark asintió con la cabeza y dijo, -¿Tengo que encontrar el libro y devolvérselo a ustedes no?-. Iván asintió y concierto sarcasmo contesto. -Veo que es más perspicaz de lo que me habían contado-.

La afirmación airó un poco a Mark.-Bueno no siempre es bueno guiarse por las habladurías de los demás-. La respuesta hizo sonrojarse a Iván pues le había dado con su propia medicina -Bien entonces que ¿acepta el trabajo o no?-.

Mark se tomó unos segundos antes de contestar -Me lo tendré que pensar, porque recuperar un libro no es lo mismo que recuperar un objeto, o humano perdido, que es a lo que me he estado dedicando últimamente-.

Iván asintió.-Pues le doy solo dos días para responderme, solo decir que aceptaremos todas las condiciones que nos proponga-. Iván se bebió el café que le quedaba en la taza, le dejo una tarjeta con el numero de teléfono, y el hotel donde se alojaba. -Recuerde dos días, si la respuesta es afirmativa llame a este numero y después vaya a este hotel, estaré hasta las seis de la tarde del día veinticuatro, en caso de no aparecer, partiré a ofrecer el trabajo a otro-.
Iván se levantó seguido por Mark que le acompaño a la salida, se despidieron y Mark de nuevo se quedo solo en su apartamento, pensando en la nueva oferta de trabajo.


Al día siguiente Mark, se levanto temprano, cosa muy rara en él ya que su trabajo anterior le había dado una buena cantidad de dinero y le permitía vivir cómodamente durante una temporada. Pero esta vez era distinto, ya que se puso en contacto con Iván para aceptar el trabajo, pero primero ponerle las condiciones que siempre ponía a cada cliente para el que trabajaba.

Para ello, primero llamo a su anterior compañera Amy con la cual a parte de una relación profesional tenían una relación amor-odio que más de un quebradero de cabeza le producía, para saber si estaba libre.

Tras hablar con ella con la consiguiente bronca, y posterior reconciliación a regañadientes, quedo con ella en la plaza que había cerca del hotel continental que es donde se alojaba Iván.

A las doce y media de la mañana ambos se encontraron en la plaza. Amy era una mujer de estatura media, esbelta, morena, piel rosácea, vestía una blusa de color negro conjunta con una falda de color blanco y unos zapatos con ambos colores. Además llevaba unas gafas al estilo de una secretaria de los años cincuenta pues taba de moda ese tipo de gafas en aquella época y el pelo lo llevaba recogido en una coleta. Era la viva imagen de una ejecutiva que junto a Mark destacaba mucho, ya que este llevaba vaqueros, zapatillas de deporte, una camiseta de color granate y por encima una cazadora de cuero. Se saludaron y comenzaron a charlar.

-¿Que tal?-. Pregunto Amy. -Pues ahí andamos-, contesto mientras hacia un gesto con los hombros en señal de igualdad. -Bueno hablemos del trabajo que me has mencionado por teléfono, y así me dices de que se trata de una vez. -Pues consiste en recuperar un libro de dos milenios de antigüedad que había sido robado de una exposición.

Amy le miro interesada pues un libro de dos milenios suponía un buena suma, pues sería un libro de la edad media pues dos milenios suponía que estaría escrito alrededor del año mil después de cristo según el calendario antes de la reunificación del mundo y el año menos dos mil antes de la reunificación del mundo.

-Tarea complicada, porque ya sabes que los objetos antiguos son los que primero se venden en el mercado negro, y no solo eso, sino que una banda avara de coleccionistas estarán en disputa por él haciendo que la cosa se complique.- Mark asintió.- Eso no lo había previsto, por lo que mis planes tienen un ligero cambio de rumbo, ya que vamos a tener una competencia dura. Pero a lo mejor podremos arreglar ese asunto, ya que conozco a varios que pueden ayudar de una forma y otra-.

Amy que sabía de los tejemanejes de Mark no protesto -Y el cliente, ¿es otro millonario excéntrico?-. Mark miro a Amy de forma divertida -No que va, es un hombre que puede pasar por un contable, un banquero, o un vendedor, esa es la primera impresión que me dio pero trabaja en una especie de compañía de bibliotecarios que han ido reuniendo libros de todos los lados del mundo durante medio milenio-.
-Pues vaya mierda de seguridad que tienen estos bibliotecarios-. Estas reacciones contrastaban con la imagen que daba la mujer, y siempre se lo había dicho Mark, que controlara esa faceta tuya. -Ya pero que se le va a hacer, por eso nos contratan querida, porque la gente es descuidad y pierde las cosas-.

Amy recompuso su vocabulario de nuevo- En eso llevas toda la razón. Bueno ¿a que hora has quedado con el cliente?- Pregunto Amy, que parecía ya impacientarse con tanta charla. -Dentro de veinte minutos-, contesto Mark. –Estará en la habitación 205. Así que cuando quieras vamos.-

A los cinco minutos de un silencio incomodo, Amy ya estaba los suficientemente incomoda como para ir hacia el hotel, y así ambos uno detrás del otro cruzaron la calle y se introdujeron en el hotel continental, donde pronto averiguarían que es lo que les deparaba ese nuevo trabajo que iban a emprender.