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domingo, 11 de mayo de 2014

El Guardian III



El asunto había tomado un cariz peligroso sobre todo para mí, ya que si yo había dado con el lugar los que contactaron con esta raza también lo harían, así que inste a Coyote bailando y a Lobo gris que me ayudaran a trasladar a Grum fuera de la reserva para llevarlo con Phil y sus dos secuaces.

Lo primero que hicimos fue “camuflar” a Grum y a continuación volvimos a la frontera de la reserva. Fue lo suficientemente rápido, pues tras llegar a la frontera Wen rápidamente nos llevó a una garita para comentarnos las últimas novedades.

-Tío tienes una flor en el culo más grande de la que jamás he visto. Hace escasamente una hora me ha llegado un rumor sobre un escuadrón de guardianes que han entrado en la reserva por la entrada oeste.- Parece ser que los ghosion se habían puesto en marcha antes de lo que se previa – No es suerte Perro, sino más bien conocimiento y experiencia, y sé que la rapidez y la experiencia en este tipo de casos salvan a muchos.

Tras una rápida despedida, seguí mis instintos y me presente en uno de mis muchos pisos francos adquiridos gracias a mi sueldo de Guardián y que solo yo conocía. El más cercano a la reserva y por consiguiente en el que más sospechas daría lo descarte, por lo que una vez montando en mi coche salí dirección noreste al barrio residencial.

Allí no se extrañarían de mi visita y menos de que fuera acompañando ya que muchos de los vecinos sabían quién era y para que usaba esa casa. Es más en el barrio era apodado “el muchas”, pues siempre que iba allí era acompañado de mujeres, debido a que mi trabajo requería que usara ese tipo de casa sobre todo para las entrevistas con mujeres de alta alcurnia que solicitaban trabajos de seguimiento o de obtención de fármacos que de otra forma no podrían adquirir.

El krots tras explicarle los hechos de camino quedo algo consternado, porque ellos los krots habían pensado entrar en los guardianes y por ello habían hecho ese viaje, pero por temor a contraria a sus protectores los ghosions habían estado aguantando, y ante las constantes oposiciones con sutiles escusas se habían cansado y por ello habían decidido ir a la tierra para hacerlo oficial y que fueran los propios guardianes y no los guardianes ghosions los que les dijeran los prejuicios que los ghosions les habían comentado.

-Pero me estas contando que los krots hemos sido engañados por los ghosions, y eso es muy improbable, vale que hayan sido muy cautos para nuestro gusto, pero ¿Qué motivos van a tener para que nos unamos a ellos en vez de a los guardianes?-

Ahí estaba el quid de la cuestión, los ghosions habían sido adheridos a los guardianes después de muchos años de constantes conflictos entre los guardianes y ellos, y solo tras casi llegar a la extinción habían accedido a unirse y forma parte. Pero siempre había sectores que aún se oponían y que preferían la extinción a ser miembros de una organización que para ellos eran como máximo animales.

-Pues no sé qué decirte amigo, solo que puede que seáis, entre comillas, el punto de inicio de una catástrofe, que espero que los Guardianes sepan llevar bien y no se les vaya de las manos. Pero no te preocupes, estas en buenas manos, y a donde vamos te presentare a altos cargos de los Guardianes-.

Por fin llegamos a mi casa franca, donde Phil, los negros y la alférez de ojos de hielo, ya estaban allí, así que no me quedaba más remedio que después de aquello tocaría vender la casa, pues su localización ya había sido puesta al descubierto, y por mucho que tal, no me serviría de nada.

Tras entrar en la casa precedido del krots, me siguieron Phil, la alférez y el negro que se había reunido conmigo dos días antes en mi despacho. – Buen despliegue el vuestro, ahora me tocara vender la casa, pues su anonimato ya es público – intente romper un poco el hielo para que el ambiente no fuera tan tenso para nuestro amigo Grum, pero parece que no resulto como yo esperaba.

Así que los hice pasar al salón donde nos sentamos a una mesa de comer amplia, el krots y yo en un extremo los tres oficiales de los guardianes en el otro. – Veo que siguen en plena forma capitán, y has hecho un trabajo esplendido pero que puede provocar un problema mayor. – Mire inquisitivamente al sargento de los negros y no a Phil que era el que más rango tenía en la sala en aquel momento, pero aun así yo seguí con el juego al sargento.

-Para eso me pagan sargento, para que haga los trabajos rápidos y de forma concienzuda.- por debajo de la mesa había muchos más juegos que por encima, pues yo advertí a Grum que estuviera listo para agacharse y resguardarse en cuanto se lo dijera. – Pero cuando eras Guardián no eras tan diligente con las órdenes.-

Yo seguía con el juego del sargento, mientras miraba alternativamente a la alférez y al coronel, la primera con sus ojos y semblante de hielo no transmitía nada, por lo que no sabía si estaba del lado del sargento o no, y el coronel Phil, era un mar de furia pero que era contenido por un dique que presuponía que era algún tipo de arma.

-Sargento, dejémonos de juegos y tiras y aflojas, quieres a mi amigo para llevártelo con tus camaradas ghosions, y para ello te llevaras por delante a los que estamos aquí presentes, pero como sabes yo cobro por trabajos, y si me pagas la otra parte, el trabajo estará concluido y entregare el informe al que paga, pues el que paga es el que alquila mis servicios, así que ¿porque no te lo llevas y dejas el dinero? – el sargento de infantería empezó a sopesar la idea de realizar un intercambio sin muerte, sabía que estaba condenado, pero que si le llevaba a Grum a los goshions estaría a salvo, pero no sabía que yo era más listo que él, y tras ver sus dudas en los ojos, di la señal a Grum y este con la agilidad de un felino se escondió, y yo saque mi pistola de debajo de la mesa realizando dos certeros disparos, pues era otro de los muchos regalos que me hizo la instrucción, uno en el pecho y otro entre ceja y ceja.

En ese mismo instante entraron los centinelas, que por suerte para todos los de la mesa eran subordinados de la alférez la cual por primera vez en las dos reuniones había dado muestras de ser humano, pues un rictus de asco y horror estaba presente en su cara.

Ayude a levantar a Phil el cual había caído de la silla por el impulso del sargento, y después fui a comprobar el estado de Grum, el cual estaba bien. Y aun con la pistola en la mano tuve el suficiente cinismo para preguntar - ¿bueno alguno más es aliado o simpatiza con la causa ghosion?-

Phil y la alférez llamada Katrina, se relajaron, y eso me dio la prueba de que la alférez estaba del lado de Phil.

-Bueno Grum cuéntales todo lo que nos contaste a mí, a Coyote bailando y a Lobo gris- Grum relato todo desde el principio, de forma muy metódica y clara para que no hubiera ningún tipo de conjetura ni duda para sus oyentes. –Bueno Phil, aquí tenéis la prueba de que por lo menos hay una parte de los ghosions que aún nos… os tienen manía, así que por mí el trabajo como dije antes está acabado cuando me paguéis.-

Phil y Katrina asintieron a mi comentario, y como no, me pagaron, pero no quedo así la cosa, pues como miembros de los Guardianes y además con gran influencia en todos los gobiernos de los planetas que formaban estos, tenían la potestad de alistar por ley a civiles y antiguos guardianes que ellos consideraran aptos para ellos, y por ende tras pagarme el sueldo que habíamos acordado por el trabajo, también me pagaron con una carta de alistamiento.

Y eso me hizo volver a mi antiguo rango de capitán, pero con la diferencia de que no volvería a mi antiguo puesto con la infantería, sino que estaría en un nuevo escuadrón secreto y que Katrina estaría a mis órdenes junto con tres individuos más, mientras que  yo rendiría cuentas a Phil, que sería el oficial al cargo de la unidad.

Pero no quería que ellos se salieran con la suya y como jefe directo de la nueva unidad tenía la misma potestad que Phil para reclutar a civiles o antiguos Guardianes, así que Grum desde aquel momento pasó a formar parte de mi escuadrón.

Pero no todo era tan simple, pues mis nuevas obligaciones me darían muchos más quebraderos de cabeza de lo que esperaba pero al fin de cuentas ya lo dije, yo era un guardián de facto, pero sin pertenecer a ellos, ahora vuelvo a ser un guardián y ello puede que dure o no dure, pero por lo menos haré lo que siempre he hecho.

sábado, 12 de abril de 2014

El Guardian II



Nada más poner los pies en territorio de la reserva me dirigí rápidamente a donde el lugar del alunizaje, el problema se presentó diez minutos después de haber empezado mi camino, pues los llaneros salieron a mi encuentro y ese encuentro no fue un encuentro nada casual, sino más bien fortuito.

Entre los que me interceptaron en el paso estaba el chamán que se encargó de mi primera iniciación en el mundo de los espíritus y más concretamente en el mundo de las drogas sicodélicas y naturales que los llaneros usaban para contactar con lo que ellos decían era el plano de existencia donde los dioses vivían una larga y eterna fiesta.

-Saludos Búho negro- Así era el tótem que me habían asignado en mi iniciación. – Hace mucho tiempo que no te dejas caer por los llanos, ¿a qué debemos tu visita? – Como era costumbre los llaneros no se andaban por las ramas y siempre veían más allá de lo que realmente uno intentaba aparentar.

-¿Te serviría dar un paseo por los llanos? – Los gestos de los llaneros me dejo claro que no estaban muy chistosos ese día.- Sabéis para que estoy aquí, siempre lo sabéis todo, es más tu Coyote bailando que estas en contacto con los dioses, sabrás a lo que he venido, y también sabrás que es mejor que este yo aquí que soy hijo adoptivo de los llaneros además de un miembro de esta reserva al darme mi tótem y mi iniciación que un montón de guardianes que vulneren vuestros derechos y eso lleve a que los jóvenes, entre los cuales se encontrarían algunos de los aquí presentes, se liaran a realizar actos que los guardianes consideren amenazantes y se cree una situación nada favorable para vosotros.

Los llaneros, sabían que llevaba toda la razón del mundo pero aun así por mucho que fuera uno de los suyos, no podrían confiar en aquellos que no eran de los suyos y vivían con los suyos, pero si podían llegar a un término medio.

-Está bien, no hace falta ponerse así Búho negro, dejaremos que hagas tus cosas siempre y cuando estén dentro del marco de la reserva, y para asegurarnos de eso, yo y Lobo gris te acompañaremos en tu visita, así podrás tener un mayor acceso a ciertos grupos que puedan ser mucho más reacios que otros.- Dentro de lo que cabe ahora aunque estaba vigilado por uno de los principales chamanes de la tribu, también tendría acceso a sitios que no hubiera tenido de ir yo solo y por mucho que  me identificara con mi tótem. Así que lo único que me quedo por hacer fue aceptar la oferta.


Conforme pasaba el día nos acercábamos más al lugar del impacto, y también las tribus que se extendían a lo largo de nuestro camino se notaban mas desconcertadas y nerviosas ya que algo había caído del cielo y muchas lo consideraban un mal presagio de los dioses. Pero a media tarde llegamos a la aldea más cercana al impacto, tras ese asentamiento ya no habría más hasta pasar las montañas.

Descansamos un poco del viaje ya que por mucha prisa que nos diéramos no llegaríamos hasta pasada la noche, y poco podríamos hacer a oscuras, así que Coyote bailando decidió que aceptáramos la hospitalidad y la celebración de la boda que se celebraría a la caída de la noche.

Las bodas en los llanos eran eventos muy celebrados y en mis pocas visitas nunca había estado en una de ellas, por lo que la expectación por ver aquel ritual ancestral hizo que me emocionara. La boda fue realizada por Coyote bailando ya que según las tradiciones de los llanos, un chamán con renombre haría que el enlace fuera fuerte y diera buena fortuna a los novios.

Los preparativos ya estaban casi listos cuando llego el crepúsculo, que era el punto del día que los llaneros habían elegido, solo faltaba encender la hoguera, que por motivos tradicionales lo harían los hombres que fueran familiares o amigos del novio, es decir la mitad de los hombres de la aldea y lo tendrían que hacer a mano, con yesca y pedernal nada con instrumentos como mecheros o cerillas.

Una vez que la hoguera estuvo encendida, los novios salieron cada uno de una de las tiendas y fueron llevados uno por las mujeres de su familia y la otra por los hombres de su familia, que según la tradición impedirían que ninguno de los dos contrayentes escapara, ante el chamán.

Una vez los dos novios estaban enfrente de Coyote bailando la ceremonia fue rápida, ya que solo era necesario colocar una tira de cuero en la cintura de los novios atándolos por la cintura para que los dioses de la fertilidad les dieran su bendición a ambos y otra en las manos para que los dioses del amor no los separaran nunca.

La ceremonia me pareció algo insulsa, ¿pero que estaría esperando de una boda tribal? Lo que vino después fue mucho más divertido y solo conseguí quedarme con una resaca al día siguiente que hizo que hasta media mañana no pudiera ponerme de cara al sol o me doliera la cabeza y tuviera el estómago revuelto, así que no probé nada de comer.
 
Coyote bailando y Lobo gris me despertaron una hora después del amanecer y nos pusimos los tres en marcha para llegar al lugar del impacto antes del mediodía, y así fue, dos horas después llegamos ante los restos de una nave que había impactado en la tierra dejando un surco de varios metros de distancia.

Coyote bailando y Lobo gris se quedaron atrás con gesto preocupado y un tanto atemorizado por lo que pudiera pasar, mientras tanto yo me acerque al lugar del impacto. La inspección de la nave no me dio ningún tipo de pista de su procedencia ya que no tenía ningún distintivo de las naves que poseían los guardianes de los distintos mundos que los componían.

-Y hablando de cosas varias, ¿Coyote puedes decirme algo de los dioses?- La pregunta rompió el silencio del lugar. Coyote bailando se me acerco cauto, y miro los restos del impacto. – Nada, están en silencio, desde anoche.

Y de repente Lobo gris nos avisó de un hecho que cambiaría mi concepción de las cosas, pues un ser salió de la nave. Este ser estaba embutido en un traje muy antiguo, un traje que usábamos los humanos al principio de nuestra carrera espacial, y ahora estaban en el museo como reliquias de una era ya pasada hacía mucho tiempo.

El ser se acercó y se quedó a una distancia prudente de Coyote y de mí, mientras Lobo gris se acercó más al chaman por si tenía que defender a su jefe espiritual y en un extremo dar su vida por él, lo que sería el mayor de los honores para un llanero ya que ascendería como dios al plano donde ellos vivían.

El silencio creo un ambiente tenso que ni el ser ni nosotros nos atrevíamos a romper, entonces un hecho rompió dicho silencio, pues el ser se quitó el casco protector y nos dejó ver su apariencia. Este ser era un humanoide con aspecto de felino, y ante tal hecho Coyote bailando y Lobo gris exclamaron silenciosamente, pues uno de sus dioses, o los dioses que adoraban sus antepasados era el dios pantera, cuyo tótem era muy similar al aspecto que poseía aquel ser.

Yo como estaba más acostumbrado a tratar con otras especies espaciales, me adelante a los dos llaneros, antes de que hicieran algo de lo que pudiéramos arrepentirnos después. – Bienvenido amigo, estas en la tierra en el sistema solar, ¿de dónde vienes tú, y a que raza perteneces? – en ese momento nuestro amigo mitad hombre mitad minino, me miro con cierta sorpresa- Saludos, me llamo Grum y pertenezco a los krots. Vengo del sistema Xptou459, como establecieron nuestros científicos desde que nos lanzamos al espacio.

Me quede un tanto anonado porque conocía nuestro idioma, eso denotaba que en el pasado habían tenido contacto con algún humano u otro ser perteneciente a los Guardianes. –Interesante, vienes de muy lejos por lo que se ve, ya que nosotros no conocemos ese sistema además conoces nuestro idioma, y eso es algo raro, porque solo los mundos que conocemos saben hablarlo. – el krots se me quedo mirando extrañado por lo que acababa de decir.

-Pues no es anda raro ya que unos seres llamados los Guardianes que venían del sistema que ellos denominan Exelon nos visitaron hace mucho tiempo y aprendimos este idioma.- Esto fue la gota que colmó el vaso ya que los guardianes tenían una norma bien clara, cualquier planeta afiliado a los Guardianes debía de informar de un contacto con una raza o razas que no estuvieran adscritas a ellos para ayudarlas y en caso de ser fiables adscribirlas a los guardianes, y que los ghosion hayan hecho esto sin informar delataba un claro incumplimiento de las normas.

viernes, 20 de diciembre de 2013

El Guardian I

Se puede decir que aunque me hayan echado de los guardianes aún sigo siendo presa de ellos. Su estricta formación ha hecho que sus costumbres fueran las mías, que sus pesquisas fueran las mías, y ahora en la situación que me encuentro solo puedo dar gracias a  aquella época en donde los guardianes y yo éramos lo mismo.

Ahora mi situación está al margen de la guardia pero aun así sigo con la labor de un guardian, soy uno más de aquellos pobres desdichados que por un motivo u otro ha terminado trabajando en los suburbios y zonas bajas de las ciudades realizando los trabajos que me encargan.

A diferencia de cuando estaba en la guardia, ahora soy un elemento respetable de los bajos fondos como se suelen denominar estas zonas, y  eso que no hago nada de lo que se puede pensar que se hace allí. Mi patrón es aquel que entra por la puerta de mi pequeño cuarto/despacho y pone sobre la mesa un fajo de billetes y un trabajo que sea capaz de realizar.

Esto hace que mi vida vaya más o menos al día, salvo cuando los trabajos escasean por mi propia efectividad. También recurren a mi aquellos que antaño solía considerar mis compañeros, pero solo lo hacen cuando hay problemas internos y saben que necesitan a alguien externo para resolverlos, es para lo único que me quieren mis antiguos camaradas.

Y de ellos trata el asunto, cierto martes gris de diciembre entraron en mi cuarto/despacho dos hombres y una mujer bien engalanados para aquella zona de la ciudad. Se notaba a la legua que eran oficiales de alto rango de la guardia, ya que sus andares y poses marciales hacían que fueran previsibles, solo aquellos como yo que se habían adaptado rápidamente a las maneras de la calle habíamos conseguido disimularlo, pero aquellos tres se notaba que hacía mucho que no salían y menos a aquellas zonas de la ciudad.

El cuarto/despacho, que en realidad eran dos cuartos más un baño, uno el principal y otro donde supuestamente dormía,  ante tanta aglomeración parecía que se hacía más pequeño de lo normal. Invite a mis contertulios a que se sentaran en un pequeño sofá de tres plazas enfrente de una mesa de centro.

Cuando estaban todos sentados les ofrecí algo de beber, un te, agua, cerveza, y ellos negaron con cortesía, y hacían bien ya que todo lo que les había ofrecido y que había conseguido en los suburbios era pura mierda.

Uno de mis invitados y de mayor rango era un capitán y por lo que podía observar a en su solapa pertenecía a la división “cerebritos”, apodo que se les daba a los de inteligencia ya que solo tenían que usar ese gran musculo que era el cerebro.

Los otros dos eran un teniente y un alférez, el alférez también era de los cerebritos pero el teniente a diferencia de los oros era de los "negros", o como se conocen oficialmente a los de operaciones encubiertas.

Estos sujetos se pasan la vida de un lado a otro como agente AOC, agente oficial de campo, realizando todo tipo de misiones que van desde la investigaciones de mercancías peligrosas en el mercado negro, a simples búsquedas y seguimientos de personal clasificado como altamente peligrosos, o la desapareció de objetivos potencialmente peligrosos.

Era la primera vez que veía a un personaje con tan alta graduación con vida, cosa que es muy de extrañar ya que una vez descubiertos suelen ser abandonados por los Guardianes a su suerte y entregado su cuerpo a estos dos días después de que no se produzca contacto con el.

Me senté enfrente de ellos con un botellin de cerveza de la marca mas cara que había en el supermercado de enfrente, que a su vez era la segunda menos barata, ya que solo vendían dos marcas en aquella tienda y debido a que  ambas eran las únicas que se podían permitir los de aquella zona.

-Ustedes dirán- Fue lo único que se me ocurrió preguntar después de aquel duro de día en el que lo menos que hice fue ir a la tienda a comprar la comida y la cena que me esperaban en el frigorífico.

La mujer que era la alférez empezó a hablar. –Estamos aquí para que lleves a cabo una investigación para los Guardianes, no se si hará falta que diga que debe ser lo mas discreta posible. – La mirada de aquella mujer me congelaba toda la sangre de mis venas, el azul casi blanco de sus ojos parecían dos témpanos a punto de caer, asentí ya que aunque fuera un mero investigador privado sabia muy bien que algunos clientes necesitaban confidencialidad a la hora de hacer mis trabajos.

-Si no es mucho la molestia ¿que debo investigar? ¿Cuanto tiempo tengo? y ¿donde debo investigarlo?- Mis modales de soldado de los Guardianes me habían abierto muchas puertas y si los mostraba ahora como si acatara una orden de un superior, daría mayor confianza a mis interlocutores ya que les llevaría a un terreno que conocen mucho y donde pueden tomar el control de las situaciones, cosa que solo era un control ficticio ya que yo era el que llevaba la batuta en aquel cuarto/despacho.

Esta vez no fue la alférez fría y seca quien hablo, sino el teniente de los negros, -en esta carpeta esta todo lo que necesitas saber- me la tendió  tras sacarla de su gabardina de cuero negro que le llegaba hasta las rodillas. – Lo único que no esta en esa carpeta es que el lugar es un tanto arcaico y peligroso, ya que los llaneros son los dueños de aquella zona salvaje-.

Una sonrisa sarcástica se hizo en mí rostro, sabia como tratar con los llaneros, pues según los libros de historia eran los descendientes directos de los indios americanos, tanto del norte como del sur, y hacia mas de dos siglos que habían recurrido a las antiguas costumbres de estos debido a que la sociedad actual había degenerado de tal manera después del siglo XXII que era insostenible vivir en una gran urbe, y solo los que vivíamos allí éramos considerados como locos por estos individuos que profesaban el amor a la tierra y las costumbres de los primeros hombres.

Esta bien, no hay problema, algunos me deben un favor y me darán un pase de observador para la reserva. – Fue la respuesta que di, ya que no necesitaban saber más. Pero algo de esa respuesta remito el letargo del capitán que parecía que solo era una estatua.

-Se quien eras, quien eres y quien serás, pero solo has de saber una cosa capitán, esta misión es de vital importancia para los Guardianes, y si una vez fuiste leal a ellos, espero que la lleves a cabo siguiendo las  reglas, y no crees mas desastres de los que esta creando esto.-

Cuanto echaba de menos que alguien se dirigiera a mi con mi rango, capitán, rango al que llegue gracias a las incontables batallas que tuve que soportar por una supuesta paz y bienestar para los humanos y los atrokas y ciertas misiones que no vienen a cuento ahora mismo. Pero como todo, solo se trataba de recursos y de dinero, porque si de verdad hubieran buscado la paz y bienestar el genocidio producido por ambas razas se podría haber evitado como después se demostró.

Lo se Phil, pero también se que siempre que estáis vosotros metidos de por medio, tipos como el – señale al teniente- muere, o gente como yo muere, así que déjame que te diga que no estamos en la colonia y por ende hare las cosas como mejor sepa hacerlas, porque en resumidas cuentas es lo único que me dará el pan para comer mañana.

Phil se levanto airado por la única verdad que los cerebritos sabían, y era que sus manos eran las que mas estaban manchadas porque eran los que podían provocar un genocidio como paso en Atros por un malentendido en la traducción.

La alférez cuya mirada se había endurecido aun mas si es que eso era posible, dejo un sobre con varios fajos de dinero, que como era costumbre en los Guardianes, servía para los gastos propios de las misiones que concedían a los externos como ellos nos llamaban a nosotros.

Tras quedarme solo de nuevo en mi cuarto/despacho, me relaje en el sofá viendo un poco de televisión, y aunque la mayoría de los canales a esas horas echaban documentales, series antiguas, dibujos para los niños o informativos, me daba la suficiente claridad de mente para olvidar trabajos ya realizados y prepararme para el nuevo trabajo.

Tras dos horas de insustancial programación, me levante y empecé a hojear el documento que había en la carpeta. La misión era simplemente recogida de información sobre una nave no identificada que había caído a un par de kilómetros cerca de los llanos dorados.

Ante tal información un gesto de repulsión se estableció en mi cara, porque aunque algunos llaneros me debían un par de favores, los de aquella zona eran los llaneros mas arraigados a las viajas costumbres y por ende me tocaría de nuevo sufrir en carnes sus pruebas para ser miembro de pleno derecho y poder andar por su territorio.

No le di muchas mas vueltas y me fui a la cama ya que me tocaría madrugar para llegar a los llanos a tiempo de pasar esas pruebas. Con las primeras melodías del despertador abrí los ojos y tras apagarlo me quede en la cama tumbado boca arriba, aun con la sesera adormecida.

Hice un esfuerzo titanico para salir de debajo de las sabanas calientes, ya que tenia que estar en la entrada de la reserva a las diez de la mañana que era cuando los turistas podían entrar en ella.

Media hora después estaba intentando arrancar el cacharro que tengo por coche, solo llevaba un café en el estomago y me estaba poniendo furioso porque aquel trasto volador no arrancaba. Después de no se cuantos intentos, ya que perdí la cuenta en el tercero arranco, el sonido que produjo parecía un gemido de queja.

El viaje fue sin problemas, pare en una gasolinera a eso de las nueve y compre algo de comer, y después a las nueve y cuarenta y cinco minutos llegue al puesto fronterizo de la reserva donde estaba Wen o como los espíritus le habían dicho “perro mordedor”.

Tras los rigurosos procedimientos sociales, que a mi parecer eran una soberana perdida de tiempo conseguí el pase de observador y que me daba a acceso a todos los lugares de la reserva.

Así que tras conseguir el pase me dirigí hacia donde los Guardianes me habían mandado a afrontar cuanto antes lo que tuviera que hacer.