lunes, 26 de mayo de 2014

La puerta del ocaso II



Saskian llevaba ya recorrido más de medio camino hacia las montañas escarpadas donde sacaría de su agujero a aquel que fue condenado al olvido permaneciendo en uno de sus múltiples agujeros.

Pero antes de llegar tenía que recoger a una persona que lo esperaría en la villa Crucetroncos,  que según como le dijo el rey, le ayudaría a entrar en la zona vigilada por los soldados del círculo y le ayudaría a comprender al que iban a salvar.

Mientras avanzaba por el camino que le llevaría a Crucetroncos, la conversación con el rey volvió a su mente.

-Saskian mi idea es ir al origen del asunto que hace veinte años infesto nuestro plano con esos seres demoniacos. Para ello debemos obtener respuesta a preguntas que el circulo se negó a preguntar ya que como sabes son muy cerrados y nadie que no pertenezca a al círculo de ancianos puede obtenerlas, ni siquiera el circulo de adeptos-.

El rey hizo una pausa para ver la reacción de Saskian, el cual desde el primer momento sabía a qué se refería el rey. –Por ello el origen está en las montañas escarpadas a unas diez leguas de aquí. Allí está preso en uno de los diez agujeros que hay el mago que invoco la entrada al otro plano y por la cual se introdujeron los demonios.- Saskian salto de su asiento en ese mismo instante.

-¿Me esta diciendo que voy a ayudar, en caso de que acepte, a un preso a fugarse, y no solo a un preso, sino a un preso del circulo que fue el responsable de que nuestro plano de existencia fuera invadido por unos seres que vienen de otro plano? – El rey asintió clamada y pausadamente. –Lo siento majestad por ser tan franco, pero usted ha perdido tres o cuatro tuercas en su cabeza.-

El rey se hecho a reír provocando la incertidumbre en Saskian. –Puede ser, pero no me dirás que el círculo de ancianos no se esperara que alguien se adentre en sus prisiones y saque al más peligroso, aunque inofensivo, criminal que hemos tenido sobre la faz de la tierra- Sasakian se sereno un poco y volvió a tomar a asiento.

-Saskian, ¿quién mejor que el que abrió la puerta para decirnos como cerrarla? Es mas ¿no crees que sería un triunfo para aquellos que no estamos convencidos de las formas del círculo de ancianos para darles un buen revés y dejarlos en ridículo?-

Saskian que seguían escuchando al rey con gesto ceñudo le gustó la idea de poner en evidencia a aquellos que se consideraban la elite. – Bien, pero antes quiero que me conteste a una pregunta, ¿qué me esperara a mí sí me descubren o si se enteran de que he sido yo el que ayudo a escapar a un preso? ¿Es más de con cuanta ayuda  o recursos contare?
-La segunda pregunta es fácil, tendrás, de que aceptes, que dirigirte a Crucetroncos donde estará esperándote un mago itinerante que no tiene afiliación con el círculo. En cuanto a recursos los que pueda proporcionaros a través de mi red de informadores que se extiende a lo largo y ancho del continente. El problema vendría si te capturan, por mucho que digas que vas de mi parte o de algún órgano oficial, se negara dicha acusación y lo más seguro que se te condene-.

Saskian se meso la negra melena reflexionando en lo que podría obtener si tuviera éxito y lo que podría perder de fracasar. -Está bien de momento tengo solo una condición, si veo que vuestro mago itinerante no me sirve de mucho no pasare por Crucetroncos, si me descubren, prepárese para darme cobijo o ayuda clandestinamente, sino ya sabrá lo que pasa con aquellos que me dan la espalda, y en caso de que me capturen…- No continuo sino que hizo un gesto bien claro de lo que pasaría si era capturado.

Y de repente volvió a la realidad ya que la guardia de Crucetroncos se alzaba a menos de una legua desde donde se encontraba. Así que refreno a su purasangre del norte para que cuando llegara a la altura de la guardia no tuviera que realizar una frenada de emergencia.

Una vez en la entrada, no tuvo mucho problema por pasar, ya que Crucetroncos estaba acostumbrada a todo tipo de viajeros, mientras tuvieran una bolsa que gastar o mercancías que vender, y la guardia solo era un mero simbolismo para que bandidos u otros seres menos racionales se lo pensaran dos veces antes de atacar la población.

Saskian entro en la ciudad y se dedicó a buscar la trufa verde, la posada donde contactaría con el mago itinerante. Tras dos horas buscando la dichosa posada, y hastiado de la población, se adentró en uno de los callejones que estaban deshabitados y se sentó cerca de una puerta. Estando allí sentado tranquilo la puerta se abrió y un tabernero con mandil de cuero negro y una camisa de borlas salió.

-¿Descansando del ajetreo? – Saskian miro al hombre y asintió – ¿y porque no pasa a la taberna mi buen amigo? –Saskian miro al tabernero con suspicacia – ¿qué taberna? Yo solo veo una puerta, nada más,- el tabernero se apresuró a contestar. – Claro mi buen señor, la entrada está a la vuelta del callejón, si sale de frente –le hizo una seña en la dirección contraria a la que entro Saskian,- y gira podrá ver la entrada principal y además unos establos para su magnífica montura.

Saskian asintió al tabernero y fue en la dirección que le indico, y a la vuelta del callejo vio el letrero de la trufa verde, lo que le gratifico y tras dejas a su montura en los establos entro en el establecimiento.

No estaba muy concurrido debido a que aún faltaba mínimo una hora para que la gente cerrara los comercios y los guardias cambiaran de turno, pero aun así había unos cuatro personas distribuidas en distintas zonas del local. Una sentada a una mesa y tres a lo largo de la barra.

Saskian que tomo asiento en otra mesa libre pidió al tabernero que nada más verlo por la puerta se acercó a él para tomar nota, un poco de comida y algo para refrescar el gaznate seco por el polvo.

Tras ser servido pocos minutos después Saskian pregunto por el nombre que el rey le dio, y el tabernero asintió en señal de reconocimiento. –Suele venir por estas horas señor, si desea  cuando le vea le diré que está buscándolo. – Saskian asintió complacido y dio una propina de varios cobres al tabernero por el servicio.

Saskian estaba terminando de comer cuando una mujer con ropa de hombre entro por la puerta y se dirigió a la barra. Pidió una pinta de cerveza negra enana, y tras intercambiar tres frases con el tabernero se dirigió a la mesa de Saskian.

-Me han dicho que preguntas por mí, así que dime quien te manda y veremos qué podemos hacer.- Saskian que estaba algo acomplejado ante la seguridad de la mujer y de que era una mujer, tardo unos segundos en reaccionar. El rey nunca le dijo el género de su ayudante, pero dio por hecho que era un hombre, así que ante la nueva situación se sobrepuso como pudo y empezó a hablar.

-Me manda el rey, mi misión solo será revelada cuando me cerciore de que cumplirás con lo estipulado. –Miro a la mujer a los ojos y en ese momento se dio cuenta de que tenía un claro parecido con el rey sobre todo en sus ojos verdes. –Así que por fin se ha decido a actuar este padre loco mío- . Saskian ya no solo estaba incomodo sino que un poco más y se cae desmayado delante de la hija del rey de los kotos.

Esta vez sí que tardo más de la cuenta en recuperarse de la impresión. – Veo que mi padre no te dijo nada de mí, siempre hace lo mismo, porque sabe que me divierte ver cómo se comportan los que envía a verme. – Saskian ya recompuesto replico –Pues no es agradable que se rían de uno, y es mejor estar informado de con quien me voy a encontrar-.

-Bueno estas ahora dispuesto a continuar con la misión o no soy lo suficientemente, como lo dijiste, que si el mago itinerante no sirve de mucho… – Saskian la paro en seco- Está bien, está bien, veo que el rey no solo me expone a mi sino también a su propia hija-.

La princesa rio pícaramente ante el arranque de mal humor de Saskian. – Bueno mañana a primera hora partiremos, coge una habitación aquí y mañana saldremos desde aquí-. Saskian asintió no sin antes exponer una de sus preocupaciones – ¿Cómo planearemos el asunto? – La princesa hizo un ademán con la mano para que no se preocupara de esas inmundicias- Ya lo planearemos en el camino, que hasta nuestro destino aún queda mucho por delante-.

Así la princesa subió a la habitación que tenía reservada en la trufa verde y Saskian se quedó estupefacto por la poca intención de planificación de la princesa, además de ver que el desastre se avecinada a pasos agigantados.

lunes, 19 de mayo de 2014

La era oscura III



Tras una semana desde que se decido que hacer y cómo hacerlo no se tenían expectativas de que esto se pusiera en marcha, pues el que debía dirigir al grupo que se adentraría en la ciudad ocupada por los nocturnos aún no había dado señales de vida y el consejo empezaba a impacientarse.

-Capitán, ¿aún no hay contacto? – El capitán de la guardia como había hecho las otras tantas veces que le habían preguntada dio la misma respuesta. – No señor, y es extraño siempre da señales  a los tres días de la llama, solo queda esperar el tiempo de rigor, que son dos semanas y si aun así no aparece podemos darlo por muerto.

El consejero asintió, -esperaremos una semana más, sino elegiremos a otro para que ocupe su lugar y pongamos en marcha la misión, no podemos demorarnos mucho más, los ataques de nocturnos esta menguando pero son cada vez más fuertes, creo que se están reagrupando para atacar con todo lo que tienen-.

Al décimo tercer día, por fin tuvieron noticias del joven mestizo, pues había estado más lejos de lo que esperaban en Ligthstrider. –Señores hemos contactado, Raven está de camino hacia Ligthstrider tardará tres días, y dice que tiene noticias – Los del consejo asintieron y dieron las gracias al capitán por su prontitud en el informe de las nuevas novedades.

Todo Ligthstrider está impaciente por ver de nuevo a Raven o por conocerlo, pues en cinco años habían llegado muchos de fuera, y si eran ciertos los rumores que circulaban sobre él, se podía decir que era un ser más nocturno que diurno.

Pero muchos se quedaron con las ganas, pues Raven no se dejaba ver e intentaba tener el menor contacto con los habitantes de Ligthstrider pues sabía que no estaría mucho por allí, y contra menos distracciones tuviera más rápido podría largarse de allí y seguir recorriendo los bosques y parajes que ahora eran domino de los nocturnos.

-Veo que el viejo Sandellyn ha dejado su asiento vacío- Fue la primera frase que dijo Raven al presentarse ante el consejo - Si, fue sustituido el año siguiente a tu partida, su salud estaba empeorando, y decidimos que tomara su asiento alguien más joven mientras él se recuperaba, pues como sabrás los elfos sufrieron mucho con la ocultación del sol.-

-Bueno dejémonos de sentimentalismos, estamos aquí para algo importante y creo que tienes cierta información que nos vendría bien – el tono del elfo era neutro pero por su expresión destilaba desprecio y rencor contra Raven.

Raven miro con un brillo burlón en los ojos al elfo pues estaba acostumbrado a ser el centro de toda ira cuando había elfos en donde se encontraba, por ello sabia como enfadar con su actitud al elfo y con ello divertirse. – Bueno la información que traigo es más bien un objeto que traigo, hace dos años más o menos, me hice pasar por un mestizo de elfo oscuro, pues mi piel como podéis ver es más tostada de lo normal y me adentre en una ciudad nocturna.

>>Una vez dentro conocí a varios de aquellos seres que la habitaban, se nota que había sido reconstruida porque todavía quedaban signos y símbolos que denotaban que aquella ciudad era de los elfos del bosque. Como para aquellos seres un elfo oscuro es un ser respetable y temido a la vezpor lo que me dejaron tranquilo en cuanto se corrió la voz de que había por allí uno de ellos, por lo que pude recorrer la ciudad sin molestias.

Al entrar en un edificio que tenía la pinta de ser un templo lo encontré intacto, pues parecía que el dios blanco aún mantenía su influencia en el, y los nocturnos no eran capaces de atravesar el umbral por lo que lo dejaron como lo encontraron. Dentro del templo, tras echar una ojeada, vi un objeto un tanto peculiar, así que lo cogí y me lo lleve de la ciudad y lo escondí en otro lado.

Este objeto en concreto se notaba que era mágico, pues como por mis venas corre sangre elfa sentí aquella afinidad que sienten los elfos con mucha intensidad por lo que supuse que era un objeto de gran valor.

Los tres años siguientes solo he estado buscando información por aquellos lugares donde iba, y de los diurnos que ayudaba a llegar aquí>>.

Raven fue detenido repentinamente en su relato – ¿Dónde guardas ese objeto que dices? – En una cueva a 100 kilómetros de aquí, y para su seguridad está consagrada, pues en mis continuos contactos con diurnos conocí a un sacerdote que me explico que aquel objeto era una reliquia de Ataraum III y que en él había un poder inimaginable, así que le pedí que consagrara la cueva para que solo pudieran acceder a ella seguidores de dioses benignos-.

El enano en cuyos ojos se podía ver la codicia fue más allá que el humano ¿Cómo es el objeto? – Raven algo extrañado por la pregunta, aunque no era cuestión de estar indagando describió el objeto muy detalladamente- Es una especie de pilar en miniatura, su base es dorada y por sus cuatro lados hay escrito en plata y en un idioma sagrado algo que no he sido capaz de descifrar-.

Los cuatro consejeros se lanzaron de sus asientos para cercar a Raven con sus ojos y semblantes ansiosos y esperanzados. – Sabia que llegaría el día en que no podría darte las gracias como se merece, pues Raven acabas de solventar el problema que te íbamos a encargar que solucionases-.

Raven ignorante y extrañado por todo lo que había pasado ese último minuto espero a que se explicasen los consejeros. Una vez después de la larga explicación Raven tomo sus bártulos y seguido por dos de sus amigos de confianza fue a buscar aquel artilugio que había dejado tres años atrás en aquella cueva.

El único peligro que se podría cernir sobre ellos, era la inminente avalancha de nocturnos que se disponían a atacar Ligthstrider pero no durarían mucho pues Raven junto con sus dos camaradas, recorrieron los doscientos kilómetros, cien de ida y cien de vuelta, en menos de una semana, y fue entonces cuando los sacerdotes y magos empezaron los preparativos para hacer funcionar el artefacto.

Pero no lo harían a tiempo, o por lo menos no tan a tiempo para no sufrir el ataque pero dio lo mismo, en ese ataque todo Ligthstrider defendió con uñas y dientes lo suyo, y muchos cayeron pero fueron más los que se salvarían y vivirían de nuevo libres por cualquier territorio, pues la luz del solo después de un siglo de ausencia volvía a brillar al tercer día de contienda y los nocturnos ante el dolor que les insuflaba corrieron raudos hacia sus antiguos escondites y de nuevo el equilibrio había sido restablecido y todo gracias a un ser por el que corría en equilibrio la sangre de dos razas diferentes.

domingo, 11 de mayo de 2014

El Guardian III



El asunto había tomado un cariz peligroso sobre todo para mí, ya que si yo había dado con el lugar los que contactaron con esta raza también lo harían, así que inste a Coyote bailando y a Lobo gris que me ayudaran a trasladar a Grum fuera de la reserva para llevarlo con Phil y sus dos secuaces.

Lo primero que hicimos fue “camuflar” a Grum y a continuación volvimos a la frontera de la reserva. Fue lo suficientemente rápido, pues tras llegar a la frontera Wen rápidamente nos llevó a una garita para comentarnos las últimas novedades.

-Tío tienes una flor en el culo más grande de la que jamás he visto. Hace escasamente una hora me ha llegado un rumor sobre un escuadrón de guardianes que han entrado en la reserva por la entrada oeste.- Parece ser que los ghosion se habían puesto en marcha antes de lo que se previa – No es suerte Perro, sino más bien conocimiento y experiencia, y sé que la rapidez y la experiencia en este tipo de casos salvan a muchos.

Tras una rápida despedida, seguí mis instintos y me presente en uno de mis muchos pisos francos adquiridos gracias a mi sueldo de Guardián y que solo yo conocía. El más cercano a la reserva y por consiguiente en el que más sospechas daría lo descarte, por lo que una vez montando en mi coche salí dirección noreste al barrio residencial.

Allí no se extrañarían de mi visita y menos de que fuera acompañando ya que muchos de los vecinos sabían quién era y para que usaba esa casa. Es más en el barrio era apodado “el muchas”, pues siempre que iba allí era acompañado de mujeres, debido a que mi trabajo requería que usara ese tipo de casa sobre todo para las entrevistas con mujeres de alta alcurnia que solicitaban trabajos de seguimiento o de obtención de fármacos que de otra forma no podrían adquirir.

El krots tras explicarle los hechos de camino quedo algo consternado, porque ellos los krots habían pensado entrar en los guardianes y por ello habían hecho ese viaje, pero por temor a contraria a sus protectores los ghosions habían estado aguantando, y ante las constantes oposiciones con sutiles escusas se habían cansado y por ello habían decidido ir a la tierra para hacerlo oficial y que fueran los propios guardianes y no los guardianes ghosions los que les dijeran los prejuicios que los ghosions les habían comentado.

-Pero me estas contando que los krots hemos sido engañados por los ghosions, y eso es muy improbable, vale que hayan sido muy cautos para nuestro gusto, pero ¿Qué motivos van a tener para que nos unamos a ellos en vez de a los guardianes?-

Ahí estaba el quid de la cuestión, los ghosions habían sido adheridos a los guardianes después de muchos años de constantes conflictos entre los guardianes y ellos, y solo tras casi llegar a la extinción habían accedido a unirse y forma parte. Pero siempre había sectores que aún se oponían y que preferían la extinción a ser miembros de una organización que para ellos eran como máximo animales.

-Pues no sé qué decirte amigo, solo que puede que seáis, entre comillas, el punto de inicio de una catástrofe, que espero que los Guardianes sepan llevar bien y no se les vaya de las manos. Pero no te preocupes, estas en buenas manos, y a donde vamos te presentare a altos cargos de los Guardianes-.

Por fin llegamos a mi casa franca, donde Phil, los negros y la alférez de ojos de hielo, ya estaban allí, así que no me quedaba más remedio que después de aquello tocaría vender la casa, pues su localización ya había sido puesta al descubierto, y por mucho que tal, no me serviría de nada.

Tras entrar en la casa precedido del krots, me siguieron Phil, la alférez y el negro que se había reunido conmigo dos días antes en mi despacho. – Buen despliegue el vuestro, ahora me tocara vender la casa, pues su anonimato ya es público – intente romper un poco el hielo para que el ambiente no fuera tan tenso para nuestro amigo Grum, pero parece que no resulto como yo esperaba.

Así que los hice pasar al salón donde nos sentamos a una mesa de comer amplia, el krots y yo en un extremo los tres oficiales de los guardianes en el otro. – Veo que siguen en plena forma capitán, y has hecho un trabajo esplendido pero que puede provocar un problema mayor. – Mire inquisitivamente al sargento de los negros y no a Phil que era el que más rango tenía en la sala en aquel momento, pero aun así yo seguí con el juego al sargento.

-Para eso me pagan sargento, para que haga los trabajos rápidos y de forma concienzuda.- por debajo de la mesa había muchos más juegos que por encima, pues yo advertí a Grum que estuviera listo para agacharse y resguardarse en cuanto se lo dijera. – Pero cuando eras Guardián no eras tan diligente con las órdenes.-

Yo seguía con el juego del sargento, mientras miraba alternativamente a la alférez y al coronel, la primera con sus ojos y semblante de hielo no transmitía nada, por lo que no sabía si estaba del lado del sargento o no, y el coronel Phil, era un mar de furia pero que era contenido por un dique que presuponía que era algún tipo de arma.

-Sargento, dejémonos de juegos y tiras y aflojas, quieres a mi amigo para llevártelo con tus camaradas ghosions, y para ello te llevaras por delante a los que estamos aquí presentes, pero como sabes yo cobro por trabajos, y si me pagas la otra parte, el trabajo estará concluido y entregare el informe al que paga, pues el que paga es el que alquila mis servicios, así que ¿porque no te lo llevas y dejas el dinero? – el sargento de infantería empezó a sopesar la idea de realizar un intercambio sin muerte, sabía que estaba condenado, pero que si le llevaba a Grum a los goshions estaría a salvo, pero no sabía que yo era más listo que él, y tras ver sus dudas en los ojos, di la señal a Grum y este con la agilidad de un felino se escondió, y yo saque mi pistola de debajo de la mesa realizando dos certeros disparos, pues era otro de los muchos regalos que me hizo la instrucción, uno en el pecho y otro entre ceja y ceja.

En ese mismo instante entraron los centinelas, que por suerte para todos los de la mesa eran subordinados de la alférez la cual por primera vez en las dos reuniones había dado muestras de ser humano, pues un rictus de asco y horror estaba presente en su cara.

Ayude a levantar a Phil el cual había caído de la silla por el impulso del sargento, y después fui a comprobar el estado de Grum, el cual estaba bien. Y aun con la pistola en la mano tuve el suficiente cinismo para preguntar - ¿bueno alguno más es aliado o simpatiza con la causa ghosion?-

Phil y la alférez llamada Katrina, se relajaron, y eso me dio la prueba de que la alférez estaba del lado de Phil.

-Bueno Grum cuéntales todo lo que nos contaste a mí, a Coyote bailando y a Lobo gris- Grum relato todo desde el principio, de forma muy metódica y clara para que no hubiera ningún tipo de conjetura ni duda para sus oyentes. –Bueno Phil, aquí tenéis la prueba de que por lo menos hay una parte de los ghosions que aún nos… os tienen manía, así que por mí el trabajo como dije antes está acabado cuando me paguéis.-

Phil y Katrina asintieron a mi comentario, y como no, me pagaron, pero no quedo así la cosa, pues como miembros de los Guardianes y además con gran influencia en todos los gobiernos de los planetas que formaban estos, tenían la potestad de alistar por ley a civiles y antiguos guardianes que ellos consideraran aptos para ellos, y por ende tras pagarme el sueldo que habíamos acordado por el trabajo, también me pagaron con una carta de alistamiento.

Y eso me hizo volver a mi antiguo rango de capitán, pero con la diferencia de que no volvería a mi antiguo puesto con la infantería, sino que estaría en un nuevo escuadrón secreto y que Katrina estaría a mis órdenes junto con tres individuos más, mientras que  yo rendiría cuentas a Phil, que sería el oficial al cargo de la unidad.

Pero no quería que ellos se salieran con la suya y como jefe directo de la nueva unidad tenía la misma potestad que Phil para reclutar a civiles o antiguos Guardianes, así que Grum desde aquel momento pasó a formar parte de mi escuadrón.

Pero no todo era tan simple, pues mis nuevas obligaciones me darían muchos más quebraderos de cabeza de lo que esperaba pero al fin de cuentas ya lo dije, yo era un guardián de facto, pero sin pertenecer a ellos, ahora vuelvo a ser un guardián y ello puede que dure o no dure, pero por lo menos haré lo que siempre he hecho.

jueves, 17 de abril de 2014

Las Runas IV



-Galadrais, si te mande allí es porque como bien has dicho algún día serás el mago más grande y poderoso que haya existido en la tierra. Desde que viniste me entusiasmo ver como un joven de tu edad comprendía un arte que a mí me costó diez años de mi vida de adulto. Pero mi intención no era que te encontraras con su divina gracia, sino que aprendieras los secretos de aquellas ruinas ya que según estaba estipulado en los escritos aquel lugar fue el inicio de la magia rúnica, en ningún momento sabía que allí estaba descansado su divina gracia hoy presente aquí.- Promos tomo aire para continuar – También quería que al ver aquella enorme cantidad de runas te sintieras más humilde y modesto, cosa que veo que no pasara aunque tenga tres vidas y en las tres vidas te enseñe, así que solo puedo decir que si su divina gracia te considera digno de haber hecho el pacto contigo, yo no tengo nada que objetar, y mi misión para contigo ha terminado-.

Los tres ancianos asintieron complacidos ante la exhibición verbal de Promos el cual se relajó en su sitio y dejo que otros hablaran. Pero fue Mur la que se adelantó quitando la palabra a Camnos – Sabias palabras maestro Promos, pero si he de serle sincera creo que Galadrais no necesita esa humildad que usted dice, creo que es más humilde de lo que piensa y para que Galadrais se convierta en el mago que ha vaticinado lo que tiene que explotar es su sentido de la identidad y no otros sentidos, porque cuando él sepa realmente quien es y a que puede aspirar ese poder que aún permanece latente en él explotara y cuando eso suceda como bien ha dicho yo estaré allí para guiarlo como guie a otros magos rúnicos desde el inicio de los tiempos. Y ahora centrémonos en el presente y dejemos que el futuro.-

Los cuatro ancianos que ahora estaban cautivados por la diosa, asintieron y Camnos que había sido desplazado por la diosa comenzó su diatriba sobre lo que le esperaba a Galadrais. – Galadrais, ¿conoces el torneo de las diez verdades? – Galadrais que ante las alabanzas de Mur y de Promos le habían hinchado el orgullo, asintió. – Bien pues ahora mismo eres el tercer miembro que participara en dicho torneo, ya que como está estipulado solo cinco personas pueden participar y cada una de ellas debe pertenecer a una de las cinco grandes escuelas de magia establecidas en cada uno de los cinco continentes que componen el mundo.

Esto sorprendió a Galadrais que empezó a interesarse cada vez más, pues por lo que parecía ya no había vuelta a atrás y tendría que participar queriendo o no queriendo en dicho torneo. Por lo que su actitud cambio dando a Camnos la seña necesaria para que continuara. – Este torneo consta de diez pruebas, y cada participante debe enfrentarse a cada prueba junto con uno de los cinco dioses que gobiernan el mundo que como sabrás son:

Mur levanto la mano y sonriendo como una niña excitada hablo  – Yo soy una de ellos- Camnos asintió y dejo paso a Grath que era el representante de la escuela alquímica – Así es, su divina gracia es uno de ellos, los otros serian Lod, Maleth, Cild y Kram, y que se sepa, los dioses de la vida y el equilibrio ya han hecho el mismo pacto que habéis hecho tú y su divina gracia. Las pruebas son distintas cada vez, por lo que es imposible preparar a los aspirantes a ellas y así también se establece el principio de equidad donde todos los aspirantes llegan con las mismas posibilidades y conocimientos para alzarse con el torneo.

Mur y Galadrais miraban interesante e intensivamente a los maestros que se iban pasando la explicación de unos a otros, y ahora le tocaba el turno al maestro de la escuela adivinación Jalos.

-Como el resto de maestros, este torneo se celebra desde que la tierra era aún joven, y siempre han decidido el trascurrir de la eras según que dios junto con el que hizo el pacto obtuvieran el triunfo. Pero si he de seros sinceros este torneo puede ser muy beneficioso para todos o crear tal caos como el que jamás se haya visto, ya que si nos remitimos a las anteriores disputas se pude ver que hubo tres épocas que marcaron el devenir del mundo, dos de ellas fueron épocas convulsas llenas de guerras y caos, y la otra fue una época de esplendor y sabiduría. Pero no os voy a decir a quienes pertenecieron por el simple hecho de que se nos prohíbe revelar dicha información para evitar que los participantes estén condicionados y no se desequilibre el torneo por haber hecho un pacto con un dios que no fuera lo que esperaban.

Mur que si sabía a lo que se refería Jalos, asintió levemente con la cabeza a este último en señal de agradecimiento y respeto. –Entonces que yo me aclare, me estáis diciendo que tengo que participar en un torneo que consta de diez pruebas, que no se saben de qué van, y encima que según quien gane en ese torneo el destino del mundo puede seguir como esta o provocar un cambio dramático. – Los cuatro maestros asintieron al unísono – y es mas no me podéis decir quiénes fueron los ganadores, y que no voy a saberlo, de las tres épocas que cambiaron el devenir del mundo para no violar el estatus de equidad y que no esté influenciado por ello y ponga todos mis esfuerzos en el torneo.-

Los maestros volvieron a asentir complacidos porque Galadrais había cogido todo a la primera. Pero algo les hizo enfurecerse y montar en cólera – Pues si les digo la verdad señores míos, habéis elegido al menos indicado, yo  paso de vuestras cosas, y no participare en el torneo, así que buscaros a otro- El tono de autosuficiencia y prepotencia de Galadrais hizo que los maestros saltaran chispas por la boca y que Mur se pusiera un tanto tensa.

Mur que veía que se iba a organizar un líos de lo más divertidos se resistió a entrometerse en el asunto, pero no pudo hacerlo por mucho tiempo ya que aquello que Galadrais había mencionado la afectaba, porque si aquel con quien había hecho el pacto no participaba, ella volvería a estar encerrada en aquella iglesia por otros tantos siglos desterrada y sin poder volver a encarnarse hasta que alguien volviera a tirar de la cadena que la mantendría atada a aquel lugar.
Por lo que Mur hizo un ademan a los maestros para que se calmaran, y se acercó a ellos con una aire de confianza y disposición a hacer entrar en razón a Galadrais. – Bien, pues ya que tenemos a un jovenzuelo inexperto que no da la talla, ¿quién de vosotros querrá hacer el pacto conmigo para que podamos hacer lo que está escrito?-  Mur hizo un guiño a Promos, el cual comprendió la estratagema de la diosa. – Yo me ofrezco divina gracia, estoy dispuesto a realizar el pacto contigo aquí y ahora mismo- Mur asintió- Pues decidido, el problema va a estar en que ya tengo a alguien con quien hice el pacto y este pacto es efectivo hasta que acaba el torneo o la parte mortal muere.-

Galadrais abrió los ojos desmesuradamente mientras asimilaba lo que había dicho la diosa- No hay problema su divina gracia, sabemos cómo resolver el asunto – convino Jalos con una sonrisa siniestra que estaba reproducida en los demás maestros de la escuela. Así que todos se levantaron y se pusieron delante de la mesa de donde estaban sentados y se pusieron mirando a Galadrais.

-Bueno pues contra antes terminemos antes haremos el pacto – dijo concisa Mur, a lo que los maestros asintieron. Por su parte Galadrais estaba en estado de pánico, porque veía que aquellos energúmenos iban a matarle y no les remordía la conciencia lo que iban a hacer.

-Vale, vale, si queréis que muera al menos darme la oportunidad de morir dignamente- Así que se levantó de la silla y con una pose altiva se enfrentó a su muerte, pero los maestros no sabían que siempre estaba preparado para cualquier eventualidad.- Y ahora si me dejáis decir mis últimas palabras os lo agradecería. – Los maestros asintieron y Mur divertida miraba a Galadrais.
-Bien pues solo puedo decir que habéis sido los peores maestros que he tenido en la vida – y mientras hablaba con su mano izquierda realizaba el movimiento necesario para crear una runa que lanzaría sobre Promos.

-Así que como el maestro Promos ha sido mi maestro desde que entere aquí le quiero dar mi último agradecimiento – levanto la mano izquierda y su índice arrastro una línea luminosa que hizo que Promos abriera los ojos de forma que se les fuera a salir de las cuencas.

Entonces Promos fue rodeado por una luz blanca que hacía daño a los ojos mortales, pues Mur miraba con una sonrisa en sus labios lo que estaba pasando detrás de esa cortina de luz brillante. Tras unos minutos la luz se desvaneció y donde antes estaba Promos con su túnica azul plateada, ahora estaba Promos con un conjunto de colores chillones, empapado hasta los huesos y con una cara de rabia y furia que le daban aspecto de tomate y esta imagen la vieron todos los alumnos de la escuela de magia de poniente ya que en las runas que había dibujado Promos había una de proyección mental. Tras retirarse los mechones de su cabello entrecano para poder ver a Galadrais se encaró con el estudiante.

-Esto ya sí que ha pasado de madre Galadrais, ahora sí que te voy a matar de verdad – y en ese momento Promos se puso a realizar líneas creando runas en el aire, y cuando estaba ya a punto de crear la última runa Mur se puso seria, ya que hasta el momento solo se reía a carcajada limpia. – Alto ya los dos – Todos en la sala escucharon aquella voz potente y que parecía venir de todos los lados.

-Después miro a Promos con una mirada de compasión y pena, ya que ahora entendía como había sido lidiar con aquel joven – Maestro Promos, solicito que disculpe a Galadrais por su inoportuna y poco conveniente muestra de sus artes mágicas. – Promos que ya había recuperado su aspecto normal ya que el hechizo de Galadrais duraba pocos minutos, pero que aquella escena había sido vista por todos los estudiantes de la escuela acepto la petición de la diosa, y se sentó en su sitio consternado y dando gracias a los dioses porque aquel aspecto no hubiera salido de allí, cosa que más tarde comprobaría que no fue así.

Ahora Mur se puso frente a Galadrais y con un simple pensamiento alzo al joven con una mano invisible por la solapa de su túnica y se encaró al joven con un gesto de profundo odio. – Y ahora tu escoria con carne, vas a hacer lo que tus maestros digan y sin rechistar, una cosa es ser divertido y otra cosa ponerlos en ridículo, vale que Promos se lo mereciera, pero un mequetrefe como tú no tiene ni el derecho ni el privilegio de poner en ridículo a su superior delante de mi sin tener consecuencias, y espero que con esto que va a pasar hoy te haga recapacitar-.

Galadrais que desde que vio a la diosa y sintió el miedo de la muerte en sus carne no lo había vuelto a sentir hasta aquel mismo momento, en cuyo semblante cerúleo por el miedo y sus ojos desorbitados daban en él un aspecto de muerto viviente que a Mur le hizo gracia, pero controlando sus gestos no dio señales de advertirlo. – Ahora piensa en lo que has hecho durante un tiempo, y cuando solicite tu presencia aceptaras participar en el torneo-.

A Galadrais no le dio tiempo a terminar de tragar saliva cando desapareció de la vista de los cuatro maestros y la diosa. Los maestros con caras inquisitivas miraron a Mur – Ohhh no os preocupéis lo he mandado al inframundo a una zona gobernada por mis generales allí le tendré un par de días trabajando como lo haría un alma que ha llegado nueva, a ver si con eso aprende un poco de disciplina. – Una sonrisa cálida y agradable asomo al rostro de la diosa.

Dos días después la diosa que se había reunido de nuevo con los cuatro maestros hizo que Galadrais se materializara delante de ellos. Promos que había pasado ya bastante bochorno después de la reunión porque todo el mundo se reía a sus espaladas y comentaba lo acaecido en la reunión fue preparado, pues su túnica presentaba varias runas defensivas.

Cuando Galadrais cayó al suelo, rápidamente se arrodillo ante la diosa y suplicante la miro – O su divina gracia no vuelva a hacer eso, prefiero la muerte que volver ahí abajo con esos salvajes que me atendieron, se lo suplico, haré lo que me pida, pero no me envié de nuevo allí abajo. – Mur que miraba con repulsión aquella debilidad, pero que comprendía, hizo que Galadrais se levantase y se recompusiera un poco.

-No volverás ahí abajo siempre que atiendas a razones y de lo poco que te conozco desde que me liberases, lo harás. – Galadrais asintió. – Bien pues entonces ¿estás dispuesto a ser entrenado por tus cuatro maestros y participar en el torneo?- Galadrais asintió enérgicamente -Si, es más haré todo lo que me pida, y no me quejare ni protestare-.

Todos en la sala asintieron complacidos, por lo que el entrenamiento de Galadrais en todos los campos de la magia comenzó al día siguiente bajo la estricta supervisión de la diosa y sus maestros, para cuando llegara el día del torneo estuviera preparado, pero Mur sabía que Galadrais ganaría, y con aquella victoria traería un nuevo cambio al mundo y a aquella era, como había pasado las anteriores veces que la diosa participo en el torneo, solo había un interrogante, ¿Cómo sería ese cambio? ¿Sería bueno o malo? Y eso intranquilizaba a la diosa, porque todo dependía de su compañero y su experiencia le decía que no se podía confiar en los mortales. Pero Mur como una de las primeras diosas y más poderosas, sabía que el futuro era lo único que no podía ver y como tal debería esperar y verlo por sus propios ojos como las tres veces anteriores que hubo un cambio de época.