martes, 30 de julio de 2013

La supremacía



Y la luz ilumino el tatuaje de su mano tras haber sido convocada por el idioma arcaico del mundo, aquel idioma que dominaba la magia elemental del mundo.

Sus enemigos retrocedían atemorizados ante la visión de un mago, señores del mundo y opresores del mismo, elegidos de los dioses, que les otorgaron los dones que poseen.

Los niño que poseía el don para manipular la magia era criado de forma especial. Eran arrancados de los brazos lactantes de sus madres para instruirlos y ser los señores de la tierra.

Desde bien pequeños les enseñaban el idioma arcaico para establecer su potencial y dominio de la magia. A la década de existencia eran separados según su domino de la magia en tres niveles, priores, maestros y vindicadores.

Los priores serían los señores feudales de una tierra, recibirían el diezmo cada luna de los campesinos y tendrían una vida acomodada y placentera, y si tenían hijos y estos dominaban la magia serían los herederos directos a no ser que su poder fuera superior al del padre, que era lo más normal, ya que estos priores se casaban entre ellos para engendrar vástagos que cuando alcanzaran la edad suficiente serian maestros.

Los maestros serían los señores de varias regiones podrían ser nombrados por el consejo o ser los herederos de dos priores. Tendrían bajo su mando a varios priores que les ayudarían en la tarea de la tierra y la administración de sus dominios. Su labor se centra en la diplomacia y defensa de los territorios, porque aunque magos, también tenían sus disputas con otros maestros que quisieran ampliar su territorio. Por ello el maestro tendría en los priores a sus generales y a los vasallos de estos en su ejército.

Y como se supone que un hijo de un maestro posee el mismo potencial que su padre se podría realizar compromisos matrimoniales entre dos maestros para que sus vástagos dominaran el doble de territorio y en el futuro pudieran aspirar a vindicadores.

Y por último los vindicadores soberanos del mundo por intervención divina, o en este caso porque eran elegidos por sus poderes. Solo puede haber tres vindicadores en cada generación que serán los encargados de gobernar el mundo y mediar entre disputas mayores entre maestros. Su palabra es ley suprema del mundo, y aquellos que la incumplan serán desecados hasta el fin de los días.

Pero como en todo relato, cuento y leyenda todo esto no podría haberse conseguido sin la ayuda de los meros mortales. Si aquellos seres que eran los esclavos por antonomasia del mundo, del cual sin su trabajo no subsistiría.

Todos podrían pensar que es de lo que va este relato, pero no al contrario que los relatos donde los mortales se revelan para alcanzar un estatus social, aquí no pasara nada de eso, sino que serán otros los que se encarguen de poner las cosas como debieran haber sido desde el momento que se concedió la magia a los mortales.

Pero que sería de un relato si solo nos limitamos a esto, así que ya que hemos empezado sigamos donde lo habíamos dejado.


Los días pasaban como de costumbre, los campesinos se levantaban al alba sembraban sus campos y se recogían al anochecer, para volver a levantarse al día siguiente.

Pero en cierto lugar del mundo, más concretamente una granja cercana al condado de Sellysboore, región norte del priorato de Norman un ser apareció cerca de la granja, en los bosques viejos de nobles que hacían de frontera natural con el condado de Norron.

El ser un simple muchacho desnudo andaba por el linde, hasta que los rayos del sol le dieron en pleno rosto, haciendo que este se tapara los ojos con la mano para resguardarse.

El granjero que hacía poco había perdido junto con su mujer a su hijo, el cual nació con la enfermedad amarilla, se encontró al muchacho desorientado y confuso. Sus ojos amarillos y su pelo morando le hacían parecer lo que realmente era un extranjero en aquella tierra donde el color predominante del pelo era color rubio y ojos negros como el carbón

Aun así el granjero lo acogió en su morada y dijo que era su hijo, fruto de una aventura con una prostituta en sus años jóvenes cuando serbia en el confín del mundo a manos del maestro Carrad. Además como el muchacho tenía alrededor de un chico de diez años el prior de Sellysboore no hizo más preguntas y realizo las pruebas para ver si contenía el don.

Esta dio negativo, así que se quitó el asunto de encima cuanto antes.

Los años pasaron y el joven de diez años pronto llego a la edad adulta. Su desarrollo había sido formidable, ya que el trabajo de granjero le había hecho desarrollar un escultural cuerpo que con su melena morada y ojos amarillos le hacían el más atractivo de todo el condado, y las muchachas plebeyas y nobles suspiraban los vientos por él.

Pero no solo la belleza se había desarrollado tan bien, sino que la magia empezó a fluir por todo su cuerpo conforme los días y los años habían ido pasando.

Su padre insistía una y otra vez que debía ir a ver al prior, pero él no quería, sabía que si la magia había aparecido de repente, era porque así lo habían querido los dioses y que su función en este mundo no era darse a conocer ante los magos.

Cuatro años pasaron desde que la repentina enfermedad de los tubérculos había aparecido en el granjero. Su hijo cuido de su padre como mejor podía, los magos habían ido a verlo, pero la enfermedad estaba ya en el punto de no retorno, y solo podían aislar la granja y a todos los que habitaban en ella.

Sin embargo antes de su muerte el joven dio a su padre el regalo que más deseaba en el mundo, ver por última vez a su esposa muerta hacia una década por enfermedad amarilla que transmitió a su niño también muerto.

Y con esa visión de ultratumba Roderick murió en paz.

Tras el entierro el joven huérfano solo podía pensar en cómo seguiría su vida ahora que su padre había muerto. Por ello se centró más en el trabajo de la granja que con ayuda de su magia innata lo realizaba tres veces más rápido que lo podría haber hecho un simple campesino.

Y así hasta que pasaron cuatro meses desde que se hiciera el cargo en solitario de la granja. Ralf sabía que por mucho que lo intentara su magia terminaría por delatarle y los priores o el maestro vendrían en su búsqueda, por eso decidido a que no pasara eso, tras terminar su labor recogió lo necesario para salir al alba.

Se acostó temprano y a diferencia de otras noches, esa noche tuvo un sueño. El sueño que tuvo le mostro quien era y cuál era su misión allí.

Así que a la mañana siguiente el joven Ralf, dejo paso al hombre que acabaría con la supremacía de la magia, ya que esa era su misión.

En su viaje hacia la sede donde se encontraban los tres vindicadores, fue arrasando todo lo que tenía que ver con magia, priores, maestros y posibles sujetos que podrían tomar la posición de los desterrados.


Durante más de medio año solo se oía un relato en todas las tabernas, pueblos, villas y demás lugares donde un bardo o buhonero podía llegar, el demonio de pelos morados y ojos amarillos.

Las historias eran muy exageradas, pero era de esperar en aquellos charlatanes y busca famas.

Pero la verdadera historia fue que una vez llego donde estaba la sede de los tres vindicadores, les dio un ultimátum, y tras incumplirlo arraso con ellos, y absorbió toda la magia del mundo.

Pero como habéis podido entender esa historia es eso, una historia y lo que realmente paso que el dios que bajo de los cielos y vivió como un mortal, estableció el verdadero orden natural que él y sus hermanos habían querido que los mortales hubieran establecidos.

Y por ello ahora los magos se congregan en sus torres estudiando la magia y mandando magos a todos los rincones del mundo con el objetivo de ayudar y dar consejos a la gente honrada y de bien de nuestro mundo.

Y me diréis ¿qué paso con el dios de cabellos morados y ojos amarillos?

Simple, sigue vagando por el mundo hasta que su obra se haya realizado en todos los confines del mundo, porque como sabéis aún quedan vestigios de la antigua jerarquía de los magos, si los que conocemos como los nigromantes, que usan la magia a su antojo y hacen cosas sobrenaturales haciendo que este mundo siga siendo cruel y desgraciado y hasta que el último de ellos no muera nuestro querido dios llamado Ralf seguirá proporcionando destrucción a aquellos que no acaten su voluntad ni la de sus hermanos

Así que si sois magos andaros con mucho ojo, y no enfurezcáis nuestros dioses porque si no serás arrasado con solo una mirada.

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